Haenyeo: Las mujeres del mar cuyo ADN podría salvar vidas

En la isla Jeju, Corea del Sur, un grupo de mujeres desafía la lógica del cuerpo humano al sumergirse durante horas sin oxígeno. Son las Haenyeo, buceadoras ancestrales que podrían esconder en su genética la clave para sobrevivir en condiciones extremas.
Mundo26 de junio de 2025Marcela NazarMarcela Nazar
Mujer haenyeo
Haenyeo: Las mujeres del mar cuyo ADN podría salvar vidas

En la pequeña isla volcánica de Jeju, al sur de Corea del Sur, habita una comunidad de mujeres que ha fascinado al mundo entero por su resistencia, sabiduría y conexión profunda con el mar. Son las Haenyeo, literalmente “mujeres del mar”, buceadoras que desde hace siglos se sumergen a pulmón para recolectar mariscos, algas y perlas. Sin tanques de oxígeno, sin ayuda de tecnología moderna y, en muchos casos, sin más protección que un traje de neopreno y unas gafas.

Esta tradición, que ha sido declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2016, es un acto de supervivencia, cultura, empoderamiento femenino y, ahora también, de interés científico.

Una herencia de siglos

La práctica del haenyeo se remonta al siglo XVII, cuando las mujeres comenzaron a reemplazar a los hombres en el buceo para sostener a sus familias mientras ellos iban a la guerra o trabajaban en el continente. Desde entonces, generación tras generación, las mujeres de Jeju han mantenido viva esta técnica que no solo requiere habilidad física, sino también una conexión casi espiritual con el mar.

Cada buceadora puede sumergirse hasta 10 metros de profundidad y permanecer bajo el agua por lapsos de 1 a 2 minutos, repitiendo esta acción durante horas. Lo hacen entre cinco y siete horas al día, dependiendo de la temporada, las mareas y el clima.

Lo sorprendente es que muchas de estas mujeres tienen entre 60 y 80 años. Algunas incluso superan los 85 años y siguen buceando con una vitalidad que asombra a médicos y científicos.

¿Por qué lo hacen?

Ser haenyeo no es solo una forma de vida, es un símbolo de resistencia. Estas mujeres trabajan para sustentar a sus familias, pero también para preservar una tradición que las conecta con sus madres, abuelas y bisabuelas. El mar es su hogar, su escuela y su sustento.

Pero no es una tarea fácil: cada jornada implica riesgos físicos como la descompresión, el frío extremo o los cambios bruscos de presión. Sin embargo, estas mujeres muestran una capacidad de adaptación tan extraordinaria que ha despertado el interés de la comunidad científica.

ADN que podría salvar vidas

Investigadores de universidades en Corea del Sur, Japón y Estados Unidos han comenzado a estudiar el ADN de las haenyeo debido a su inusual capacidad pulmonar, su resistencia a la hipoxia (falta de oxígeno) y su longevidad activa.

Los estudios preliminares sugieren que podrían tener variaciones genéticas que les permiten una mayor tolerancia al dióxido de carbono y una recuperación más rápida tras cada inmersión. También se ha observado un control respiratorio único, que podría ser clave para el desarrollo de tratamientos médicos en casos de enfermedades respiratorias, accidentes cerebrovasculares e incluso para misiones espaciales donde se simulan condiciones de baja oxigenación.

Además, se ha descubierto que su entrenamiento desde jóvenes y la exposición constante al mar frío contribuyen a una fisiología singular: más glóbulos rojos, mejor circulación, y una activación superior de la “respuesta de inmersión” del cuerpo humano, un mecanismo de supervivencia compartido con mamíferos marinos.

La ciencia detrás de la hazaña

La respuesta de inmersión es un fenómeno biológico que ocurre cuando el rostro entra en contacto con agua fría: el ritmo cardíaco disminuye, los vasos sanguíneos se contraen y la sangre se redirige a órganos vitales. En las haenyeo, esta respuesta es más intensa y prolongada, lo que les permite mantenerse bajo el agua más tiempo sin sufrir daños.

Los genetistas que estudian esta comunidad creen que descifrar su mapa genético podría llevar a avances en medicina de emergencia, terapias de oxigenación celular y, potencialmente, a mejorar la calidad de vida de personas que viven con afecciones pulmonares crónicas. 

Un legado en peligro

Actualmente, quedan menos de cuatro mil haenyeo, y la mayoría supera los 60 años. El estilo de vida moderno, la falta de interés de las nuevas generaciones y el cambio climático amenazan esta tradición ancestral. Sin embargo, hay esfuerzos por mantenerla viva: escuelas de buceo para mujeres jóvenes, apoyo gubernamental y el creciente interés internacional.

Las haenyeo son más que buceadoras: son una prueba viviente de cómo el cuerpo humano puede adaptarse al entorno con respeto, conexión y sabiduría. Y tal vez, en sus genes, se esconda una de las claves del futuro.

Un legado vivo que desafía el tiempo y la ciencia

En un mundo donde lo ancestral y lo futurista rara vez coinciden, las Haenyeo habitan justo en ese punto de encuentro. Su vida bajo el mar no solo conserva una cultura milenaria, sino que podría reescribir lo que sabemos sobre la resistencia humana. Mientras la ciencia moderna busca pistas para enfrentar enfermedades respiratorias o explorar otros planetas, estas mujeres llevan siglos respirando sabiduría y sumergiéndose en los secretos que el cuerpo humano guarda bajo presión.

Quizá el verdadero milagro no esté solo en su ADN, sino en su decisión diaria de entrar al mar, con la misma entrega con la que entraron sus madres y sus abuelas. Preservar su historia es más que un acto de memoria: es una oportunidad para entender cómo la humanidad puede reconciliarse con la naturaleza, y con ella misma. 

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