
GP de México 2026: tres días de auténtica locura
Marcela Nazar
Un campeón de 20 años, dos Ferrari disputándose algo más que una posición, una sanción de 50 lugares y un perro que apareció en la pista sin acreditación ni invitación. El GP de México 2026 tuvo tantos protagonistas que limitarlo al resultado del domingo sería dejar fuera buena parte de la historia.
Del 30 de octubre al 1 de noviembre, el Autódromo Hermanos Rodríguez reunió una coronación histórica, el festejo de Sergio Pérez por sus 300 Grandes Premios y un fin de semana de incidentes que empezó mucho antes de apagarse el semáforo. Max Verstappen ganó, Lewis Hamilton terminó segundo y Kimi Antonelli fue tercero: suficiente para convertirse en el campeón mundial más joven de la Fórmula 1.
Pero vayamos por partes. Porque en esta ocasión hasta lavarse los dientes terminó siendo tema de conversación.


Entre malestares y agua embotellada
La preparación no fue precisamente tranquila. Antonelli se perdió las actividades de prensa del jueves mientras se recuperaba de una enfermedad viral. Valtteri Bottas también tuvo que descansar por encontrarse indispuesto, mientras Checo llegó con malestar al inicio de las actividades. Tres pilotos para quienes el primer desafío fue sentirse suficientemente bien para subirse al coche.
En medio de esa conversación, Lando Norris explicó sus precauciones cuando viaja: comida sencilla, descanso y agua embotellada incluso para cepillarse los dientes. El británico contó que había enfermado anteriormente en México y Brasil, aunque reconoció no saber exactamente qué lo había provocado.
La declaración tuvo todos los ingredientes para circular por redes. Eso sí: se trataba de los hábitos personales de Norris y de su experiencia, no de un diagnóstico sobre los malestares de sus compañeros.
Haas cambió de piloto y Bottas acumuló 50 lugares
El sábado llegó otra sorpresa: Ryo Hirakawa sustituyó a Esteban Ocon para el resto del fin de semana. El japonés había participado en la primera práctica; Ocon regresó para la segunda y, a la mañana siguiente, Haas anunció el cambio para los entrenamientos restantes, la clasificación y la carrera.
La sustitución está confirmada. Una ruptura definitiva entre el francés y la escudería, en cambio, no quedó acreditada en el anuncio. El silencio sobre los motivos alimentó las preguntas, pero no permite convertir las versiones de una pelea interna en una explicación oficial.
Bottas, por su parte, recibió una penalización que parecía necesitar una parrilla de otro tamaño: 50 posiciones. Cadillac cambió cinco elementos de su unidad de potencia y cada primera infracción de ese tipo sumó diez lugares.
La consecuencia práctica era salir desde el fondo. No existía una posición número 50 esperando al finlandés: la cifra correspondía a la acumulación de sanciones por componentes. Aun con la explicación, era uno de esos números que obligaban a leer dos veces.
Verstappen y Lawson calentaron el ambiente desde las prácticas
Si alguien esperaba que las discusiones comenzaran el domingo, Max Verstappen y Liam Lawson adelantaron el programa. Ambos hicieron contacto durante la segunda práctica libre y recibieron una sanción de un puesto en la parrilla, además de un punto de penalización en sus licencias.
Verstappen cuestionó después la decisión de Lawson de involucrarse en esa disputa mientras su futuro deportivo estaba bajo escrutinio. La tensión llegó, por tanto, con contacto en pista, intervención de los comisarios y declaraciones posteriores. Todo antes de la clasificación.
Para Lawson todavía faltaba otro capítulo: fue descalificado de la sesión clasificatoria por una infracción técnica relacionada con el funcionamiento del sistema eléctrico de su monoplaza. Finalmente salió desde el pit lane y logró recuperarse hasta el séptimo puesto en el resultado definitivo del domingo. Su fin de semana tampoco admitía un resumen breve.
Isack Hadjar también compareció ante los comisarios, aunque por un incidente fuera del coche. Recibió una advertencia formal por empujar a un invitado del paddock. La resolución consideró circunstancias atenuantes, entre ellas la aproximación agresiva del hombre, la invasión del espacio personal del piloto y la insuficiente intervención de seguridad. Contar únicamente el empujón dejaría incompleta la historia.
Checo: 300 Grandes Premios y dos largadas para celebrar
Para la afición mexicana, el fin de semana tenía una fecha propia dentro del calendario: Sergio Pérez disputó su Gran Premio número 300 en casa. Una cifra que habla de permanencia en un deporte donde conservar un asiento también exige resistir cambios de equipo, reglamentos y temporadas difíciles.
El resultado final fue un decimosexto lugar con Cadillac, pero hubo momentos que explican por qué la clasificación no cuenta toda la carrera. Checo ganó posiciones tanto en la salida inicial como en la nueva largada después de la bandera roja; el propio equipo destacó sus primeras vueltas en ambas ocasiones.
Los problemas operativos durante las paradas complicaron la tarde de Cadillac. En el otro coche, el accidente de Bottas provocó una de las imágenes más inquietantes del domingo: un aparente fallo de suspensión lo envió contra las barreras y obligó a interrumpir la carrera.
El finlandés pudo salir por su propio pie y posteriormente recibió el alta del centro médico. La escudería anunció que investigaría la causa del fallo. Entre tantos episodios comentados con humor, este fue uno de los que exigieron contener la respiración.

Ferrari puso la tensión; Max aprovechó la oportunidad
Hamilton había conseguido el sábado su primera pole position con Ferrari, un resultado que preparaba el escenario para una celebración en rojo. El domingo, sin embargo, la disputa con Charles Leclerc abrió una oportunidad que Verstappen no dejó pasar.
Leclerc recibió cinco segundos de sanción por abandonar la pista y obtener una ventaja. Max aprovechó las dificultades de los Ferrari y terminó defendiendo el liderato frente a Hamilton, quien cruzó la meta a apenas 0.799 segundos. El británico quedó segundo y el monegasco, cuarto.
Con su sexta victoria en México, Verstappen incluso propuso, en tono de broma, un cambio de nombre: “Maxico Grand Prix”. Lo dijo en la conferencia posterior a la carrera, donde también expresó su gusto por la ciudad, el ambiente y los aficionados. Después de seis triunfos, material para el juego de palabras tenía de sobra.
El perro, el catrín y una visita al futbol
Fuera de la pelea por las posiciones, un perro apareció en la pista durante la primera práctica y se convirtió en protagonista de la transmisión. La propia Fórmula 1 compartió las imágenes del visitante inesperado: una escena entrañable para las redes, aunque la presencia de un animal en un circuito activo también representa un riesgo.
El Día de Muertos tuvo, además, una presencia particularmente reconocible dentro del paddock. Jo Bauer, delegado técnico de la FIA, apareció maquillado de catrín. Hasta la persona vinculada con las revisiones técnicas encontró espacio para sumarse a la celebración mexicana.
Yuki Tsunoda amplió su itinerario hasta el futbol. El japonés asistió al América contra Toluca, recibió una camiseta personalizada y participó en el volado previo al encuentro. Entre monoplazas y una visita a las Águilas, también encontró otra manera de vivir el fin de semana capitalino.
Hubo igualmente una emergencia médica que algunas versiones transformaron en un nacimiento dentro del autódromo. Lo reportado por la Secretaría de Seguridad Ciudadana fue distinto: una aficionada recibió atención por un probable inicio de trabajo de parto y fue trasladada a un hospital especializado. No está confirmado que el bebé naciera en el circuito.
Antonelli y una fotografía con 12 títulos mundiales
El momento que dará a esta edición un lugar en los libros pertenece a Antonelli. A los 20 años, el piloto de Mercedes aseguró su primer campeonato mundial con el tercer puesto. Llegó al fin de semana necesitando terminar noveno para garantizar la corona sin depender de sus rivales; acabó celebrándola desde el podio.
La fotografía reunió a Hamilton, Verstappen y Antonelli: siete campeonatos del británico, cuatro del neerlandés y el primero del italiano. Doce títulos mundiales compartiendo un mismo podio, con el nuevo campeón al lado de dos pilotos que han marcado la historia reciente del deporte.
Esa imagen terminó por darle orden a un fin de semana que parecía empeñado en perderlo: Max con otra victoria mexicana, Hamilton de regreso al protagonismo y Antonelli estrenando su lugar entre los campeones. Para contar lo ocurrido en la pista bastaba mirar el podio. Para contar todo lo que pasó en México, hicieron falta unos cuantos capítulos más.
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