
Muere Harald V de Noruega a los 89 años
Marcela Nazar
Noruega despertó este viernes con la noticia que durante los últimos días comenzaba a temerse. El rey Harald V murió este 28 de agosto de 2026, a las 6:35 de la mañana, en el Rikshospitalet del Hospital Universitario de Oslo. Tenía 89 años.
La Casa Real noruega confirmó el fallecimiento con un breve comunicado en el que informó que el monarca murió pacíficamente en el hospital. Reuters y Associated Press corroboraron posteriormente la noticia.
Su muerte pone fin a un reinado de más de tres décadas y abre, de manera inmediata, una nueva etapa para una de las monarquías más discretas y apreciadas de Europa: Haakon ya es rey de Noruega y ha elegido reinar con el nombre de Haakon VIII.


Los últimos días de Harald V
La salud del rey se había deteriorado de manera importante durante los últimos días.
El Palacio informó el 23 de agosto que su condición había empeorado durante el fin de semana y que estaba recibiendo antibióticos debido a una infección bacteriana en el torrente sanguíneo. El 27 de agosto la Casa Real comunicó que su estado era “muy grave” y horas después señaló que permanecía sin cambios.
Harald se encontraba de baja médica y su hijo, el entonces príncipe heredero Haakon, ejercía como regente.
En los últimos años, el monarca había enfrentado diversos problemas de salud. En 2024 fue hospitalizado durante unas vacaciones en Malasia y posteriormente se le implantó un marcapasos permanente. Aun así, Harald había sido muy claro respecto a una eventual abdicación: consideraba que el juramento realizado al convertirse en rey era para toda la vida.
Y así fue.
Haakon VIII ya es rey de Noruega
En Noruega no existe un periodo en el que el trono quede vacante. La sucesión es automática: en el instante en que muere el monarca, la persona que ocupa el primer lugar en la línea sucesoria se convierte en rey o reina.
Por ello, Haakon no tuvo que esperar una proclamación para convertirse en monarca. Era rey desde las 6:35 de la mañana, el momento del fallecimiento de su padre.
Horas después, durante un Consejo de Estado extraordinario en el Palacio Real, él mismo comunicó oficialmente al gobierno noruego la muerte de Harald V y confirmó el nombre que utilizará durante su reinado:
Haakon VIII.
También decidió conservar el histórico lema de su padre, su abuelo y su bisabuelo: “Alt for Norge” —“Todo por Noruega”—.
Noruega no celebra coronaciones como la monarquía británica. El nuevo rey deberá prestar juramento ante el Storting, el Parlamento noruego, comprometiéndose a gobernar de acuerdo con la Constitución y las leyes del país.
Ingrid Alexandra, la nueva heredera
El ascenso de Haakon cambia también inmediatamente la posición de su hija mayor.
Ingrid Alexandra, de 22 años, se convierte en princesa heredera de Noruega y ocupa ahora el primer lugar en la línea de sucesión al trono.
Su posición tiene además una dimensión histórica. La Constitución noruega fue modificada en 1990 para establecer igualdad entre hombres y mujeres en la sucesión para las nuevas generaciones. Ingrid Alexandra está destinada, por tanto, a convertirse algún día en reina reinante de Noruega si la línea sucesoria continúa como está establecida actualmente.
El gobierno noruego ha informado además que deberá presentar por escrito su juramento ante el Parlamento, una circunstancia que no se había producido en la historia reciente de la monarquía debido a la edad que tenían los anteriores herederos cuando cambiaron de posición sucesoria.
El rey que esperó nueve años para casarse con Sonja
Harald nació el 21 de febrero de 1937 y llegó al trono el 17 de enero de 1991 tras la muerte de su padre, el rey Olav V.
Su historia quedó marcada desde la infancia por la Segunda Guerra Mundial. Tenía apenas tres años cuando Alemania ocupó Noruega y tuvo que abandonar el país junto con su madre, la princesa heredera Märtha, y sus hermanas. Durante varios años vivieron en Estados Unidos antes de regresar a Noruega en 1945.
Pero probablemente uno de los episodios que más contribuyó a acercarlo a los noruegos fue su propia historia de amor.
Harald mantuvo durante nueve años su relación con Sonja Haraldsen, una joven que no pertenecía a la aristocracia. Resistió las presiones para casarse con una mujer de sangre real hasta conseguir la autorización de su padre. Finalmente contrajeron matrimonio el 29 de agosto de 1968.
También fue un apasionado navegante y representó a Noruega en varias ediciones de los Juegos Olímpicos.
Como rey, se convirtió en una figura especialmente importante en momentos de dolor nacional. Después de los atentados de Oslo y Utøya de 2011, en los que murieron 77 personas, sus palabras se convirtieron en parte de la memoria colectiva de Noruega. Años después, uno de sus discursos sobre diversidad, inmigración, religión y orientación sexual volvió a mostrar a un monarca dispuesto a hablar de un país que estaba cambiando.
Harald V deja a la reina Sonja, a sus hijos, la princesa Märtha Louise y el ahora rey Haakon VIII, y a sus nietos.
Noruega ha iniciado oficialmente un periodo de luto. El funeral tendrá lugar en Oslo y Harald será sepultado en el mausoleo real de la fortaleza de Akershus, donde descansan otros miembros de la familia real. Al cierre de esta información todavía no se había anunciado públicamente la fecha de la ceremonia.
La bandera real ya ondea a media asta en Oslo. Terminó el reinado de Harald V. El de Haakon VIII comenzó exactamente en el mismo instante.
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