Serena Williams: cinco claves para entender su legado

Sus 23 títulos de Grand Slam cuentan una parte de la historia. Su influencia también llegó a la maternidad, la moda, los negocios y la forma en que una mujer podía ocupar espacio dentro y fuera de una cancha.
Entretenimiento26 de septiembre de 2026 María Reneé M.
Serena Williams construyó un legado que rebasa las canchas- 23 títulos individuales de Grand Slam, cuatro oros olímpicos y una influencia que alcanzó la moda, la maternidad y los negocios.

Serena Williams construyó un legado que rebasa las canchas: 23 títulos individuales de Grand Slam, cuatro oros olímpicos y una influencia que alcanzó la moda, la maternidad y los negocios.

Hay una manera sencilla de explicar a Serena Williams: 23 títulos individuales de Grand Slam, 319 semanas como número uno del mundo y cuatro medallas olímpicas de oro.

Y hay otra mucho más interesante.

Porque para entender lo que Serena representa hay que mirar también lo que ocurrió alrededor de sus victorias: una mujer negra dominando durante décadas uno de los deportes con mayor tradición del mundo, una atleta que convirtió su cuerpo y su ropa en conversaciones públicas, una campeona que regresó después de convertirse en madre y una empresaria que trasladó su influencia hacia las inversiones.

En 2026, además, Serena volvió a competir profesionalmente después de haberse alejado del circuito tras el US Open de 2022. Su historia deportiva, contra todo pronóstico, todavía añadió un capítulo más. 

Estas son cinco claves para comprender por qué su huella rebasa ampliamente el marcador.

1. Ganó tanto que cambió la escala con la que se medía su carrera

Serena ganó 23 títulos individuales de Grand Slam, la mayor cantidad conseguida por una mujer durante la Era Abierta.

Siete llegaron en el Australian Open, tres en Roland Garros, siete en Wimbledon y seis en el US Open.

A eso se suman 73 títulos individuales, 319 semanas como número uno del ranking de la WTA y cuatro oros olímpicos: uno individual y tres en dobles junto a su hermana Venus.

Pero quizá una de las cifras que mejor explica su longevidad sea otra: 10 de sus 23 Grand Slams llegaron después de cumplir 30 años.

Su dominio no perteneció a una temporada excepcional. Atravesó generaciones de rivales.

El dominio de Serena Williams no perteneció a una temporada excepcional.
El dominio de Serena Williams no perteneció a una temporada excepcional.

2. Serena obligó a mirar de otra manera el cuerpo de una atleta

Durante buena parte de su carrera, el cuerpo de Serena fue observado, comentado y juzgado casi tanto como su tenis.

Ella respondió desde la cancha.

Potencia, velocidad, servicio, resistencia y fuerza formaron parte de una manera de competir que la convirtió en referencia para las generaciones posteriores.

Su presencia también amplió la representación de mujeres negras en la élite de un deporte cuya historia estuvo durante décadas asociada a determinados códigos sociales, estéticos y culturales.

Serena no fue la primera mujer negra que triunfó en el tenis —Althea Gibson había roto barreras décadas antes—, pero la magnitud y duración de su carrera llevaron esa representación a una audiencia mundial durante más de veinte años.

El cuerpo de Serena fue observado, comentado y juzgado casi tanto como su tenis.
El cuerpo de Serena fue observado, comentado y juzgado casi tanto como su tenis.

3. La maternidad dejó de ser una nota al pie

En enero de 2017, Serena ganó el Australian Open. Tiempo después se supo que estaba embarazada de su primera hija.

Tras el nacimiento de Olympia en septiembre de ese año y una recuperación médica complicada, regresó al circuito y volvió a disputar finales de Grand Slam.

Su regreso colocó bajo los reflectores una conversación que durante mucho tiempo había sido tratada de manera diferente en el deporte femenino: qué ocurre con la carrera de una atleta cuando decide ser madre.

Serena habló públicamente de su embarazo, de las complicaciones posteriores al parto, de la recuperación y de las dificultades de volver al máximo nivel.

No convirtió la maternidad en el final obligatorio de su historia deportiva.

Serena ganó el Australian Open, tiempo después reveló que estaba embarazada de su hija mayor.
Serena ganó el Australian Open, tiempo después reveló que estaba embarazada de su hija mayor.

4. Hizo de la ropa parte de la conversación

Serena entendió algo que hoy parece evidente: un uniforme deportivo también puede comunicar identidad.

En Roland Garros 2018 regresó a un Grand Slam después de ser madre utilizando un catsuit negro que ella misma relacionó con la idea de sentirse como una superheroína y con las mujeres que afrontaban recuperaciones difíciles después del embarazo.

No fue su única declaración estética.

A lo largo de su carrera experimentó con colores, siluetas, joyería y colaboraciones de moda hasta convertir la cancha en un territorio donde rendimiento y estilo podían convivir.

Hoy resulta habitual hablar de los looks de las tenistas. Serena llevaba años entendiendo que la moda también podía formar parte de la personalidad de una deportista sin restarle seriedad competitiva.

Serena Williams convirtió la cancha en una extensión de su estilo. Tutús, vestidos, botas y prendas inspiradas en el sastre desafiaron durante años los códigos tradicionales de la moda en el tenis.
Serena Williams convirtió la cancha en una extensión de su estilo. Tutús, vestidos, botas y prendas inspiradas en el sastre desafiaron durante años los códigos tradicionales de la moda en el tenis.

5. Construyó poder económico fuera de la cancha

Su siguiente movimiento tampoco fue quedarse únicamente como imagen de marcas.

Williams creó Serena Ventures, firma de capital de riesgo en la que actualmente figura como Managing Partner y que invierte en empresas emergentes. La compañía define su propósito alrededor de ampliar el acceso, la propiedad y las oportunidades mediante inversiones en fundadores y proyectos con potencial de crecimiento.

Es una evolución significativa para una atleta que durante décadas generó valor para torneos, patrocinadores y transmisiones: pasar también a la posición de quien decide dónde colocar capital y qué empresas respaldar.

Y quizá allí se encuentra una de las mejores formas de mirar su trayectoria.

Serena Williams ganó muchísimo.

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Pero su importancia nunca estuvo solamente en cuántos trofeos levantó. Estuvo también en todas las conversaciones que siguieron abiertas después de que ella abandonara la cancha.

Y, como demostró su regreso en 2026, ni siquiera podemos asegurar todavía que ya haya abandonado la cancha por última vez.

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