
Céline Dion vuelve a conquistar París: música, moda y un “I’m Alive” frente a la Torre Eiffel

París podía reunir en una misma pasarela a Kendall Jenner, Heidi Klum, Andie MacDowell y algunas de las mujeres más reconocidas de la moda y el entretenimiento. Podía encender la Torre Eiffel como telón de fondo y convertir una noche de belleza en espectáculo.
Pero todavía guardaba una sorpresa.
Al final del desfile Le Défilé L’Oréal Paris, celebrado el lunes 28 de septiembre en Place Joffre, apareció Céline Dion.


Vestida de negro, con el cabello suelto y una canción cuya elección difícilmente podía resultar más simbólica, comenzó a cantar “I’m Alive”.
Y durante unos minutos, la Semana de la Moda de París dejó de ser solamente una pasarela.
Céline Dion y una canción que ahora significa algo distinto
“I’m Alive” pertenece a A New Day Has Come, el álbum que Céline Dion lanzó en 2002. Durante años fue uno de esos grandes temas optimistas de su repertorio.
Escucharlo ahora es diferente.
En diciembre de 2022, la cantante hizo público que había sido diagnosticada con síndrome de la persona rígida, una rara enfermedad neurológica que afectó seriamente su capacidad para actuar y la llevó a cancelar las fechas restantes de su gira Courage World Tour.
Su enfermedad, su tratamiento y el enorme esfuerzo necesario para recuperar parte de la vida artística que había tenido antes quedaron retratados posteriormente en el documental I Am: Céline Dion.
Por eso su historia reciente ha trascendido la música.
Cada nueva aparición ha sido observada con una mezcla de entusiasmo y emoción por un público que la ha acompañado durante décadas.
Pero hay una precisión importante: Céline no regresó a los escenarios durante la Fashion Week.
Ya lo había hecho.
El 12 de septiembre comenzó en París su esperada temporada de conciertos, su primera gran serie de actuaciones en vivo en seis años. Aquella noche, ante un recinto lleno, dijo al público que había prometido regresar y que finalmente estaba allí nuevamente cantando.
Lo ocurrido frente a la Torre Eiffel fue otra cosa: Céline volvió a entrar de lleno en la conversación cultural y de moda internacional.
La moda siempre ha sido parte de la historia de Céline
Mucho antes de que las celebridades convirtieran cada salida de un hotel en una oportunidad de moda, Céline Dion ya había aprendido a divertirse con la ropa.
Y ésa es precisamente una de las razones por las que su estilo continúa resultando interesante.
No ha construido una imagen basada únicamente en verse impecable. Ha usado la moda como una extensión de su personalidad: dramática cuando quiere serlo, sofisticada, arriesgada, teatral y, muchas veces, con un sentido del humor que rompe con la solemnidad de la alta costura.
Durante su actual estancia en París esa relación ha vuelto a quedar a la vista. Sus apariciones públicas y el vestuario de sus conciertos han incorporado diseños de casas como Dior, Schiaparelli, Givenchy y Tom Ford, recuperando también esa faceta de Céline que durante años hizo de sus visitas a París un pequeño espectáculo de moda por sí mismas.
Para el desfile de L’Oréal eligió una escultural creación negra de Schiaparelli de la colección otoño-invierno 2026-2027. La silueta tenía suficiente presencia para competir con el escenario, pero sin quitar protagonismo a quien la llevaba.
Y ahí existe una lección de estilo bastante más útil que intentar copiar literalmente un vestido de pasarela.
El negro puede ser espectacular sin necesitar demasiados elementos. Una silueta potente, un cabello menos rígido y un maquillaje que acompañe en lugar de competir pueden producir mucho más efecto que sumar accesorios.

Una pasarela convertida en espectáculo global
La aparición de Céline coronó una noche construida deliberadamente para mezclar belleza, moda y cultura popular.
Por la pasarela desfilaron Kendall Jenner, Heidi Klum, Andie MacDowell y Philippine Leroy-Beaulieu, además de figuras procedentes de otros territorios, como la esquiadora olímpica Lindsey Vonn y la campeona paralímpica italiana Beatrice Vio.
También participaron nombres como Eva Longoria, Viola Davis, Simone Ashley y Aishwarya Rai, en un elenco que muestra hasta qué punto este tipo de eventos ha dejado de pertenecer exclusivamente al circuito tradicional de modelos.
La moda contemporánea también se comunica a través de actrices, cantantes, deportistas y mujeres de distintas generaciones.
Y eso explica parte del enorme poder visual de la noche.
La Torre Eiffel iluminada detrás de la pasarela hizo el resto.
Kendall Jenner, Heidi Klum y Andie MacDowell: tres maneras de hablar de belleza
Hay otro detalle que vale la pena mirar.
Reunir en un mismo desfile a mujeres de distintas edades y trayectorias permite que la conversación sobre belleza sea bastante más amplia que la eterna persecución de la juventud.
Kendall Jenner representa a una generación educada prácticamente dentro de las redes sociales y la moda global.
Heidi Klum lleva décadas moviéndose entre pasarela, televisión y entretenimiento.
Y Andie MacDowell se ha convertido en una de las figuras más visibles de una conversación que La Calle Rosa ha seguido de cerca: la posibilidad de envejecer sin esconder cada señal del paso del tiempo.
No significa que la industria de la belleza haya resuelto sus contradicciones. Significa que la imagen de quién puede ocupar una gran pasarela internacional se ha ampliado.
Y para una mujer adulta, ésa quizá sea una de las tendencias más interesantes de observar.
París apenas comienza
El espectáculo de L’Oréal coincidió con el inicio de la Paris Fashion Week femenina primavera-verano 2027, que se celebra del 28 de septiembre al 6 de octubre de 2026, de acuerdo con el calendario oficial de la Fédération de la Haute Couture et de la Mode.
La agenda es enorme: 68 desfiles y 34 presentaciones durante nueve días.
Y hay razones para mirar especialmente lo que ocurra en casas como Dior, Chanel, Balenciaga y Loewe, que atraviesan momentos creativos especialmente observados por la industria. También habrá regresos al calendario y nuevas etapas en distintas firmas.
Pero el primer gran momento viral ya tiene dueña.
No fue una modelo.
Ni siquiera fue un vestido.
Fue una mujer de 58 años que ha atravesado uno de los periodos más difíciles de su vida, volvió a cantar y apareció frente a uno de los monumentos más reconocibles del mundo interpretando una canción llamada “I’m Alive”.
Para Céline Dion, probablemente nunca había significado tanto.
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