
Alnashetri, el dinosaurio más pequeño hallado en Argentina: un fósil “exquisito” que cambia la mirada sobre la Patagonia

En la Patagonia de hace 95 millones de años convivían extremos: desde depredadores colosales como Giganotosaurus —estimado en torno a ocho toneladas— hasta gigantes herbívoros como Argentinosaurus, que pudo rondar las 70 toneladas. Sin embargo, la nueva evidencia científica describe otra escala de supervivencia: la de un animal liviano, veloz y diminuto, preservado con una precisión inusual en la roca.
Un equipo de investigación describió un fósil “exquisitamente” conservado y casi completo de Alnashetri cerropoliciensis, uno de los dinosaurios más pequeños conocidos a nivel mundial (excluyendo a las aves, que evolucionaron desde dinosaurios con plumas). El estudio fue publicado el miércoles 25 de febrero de 2026 en la revista Nature.
Un hallazgo mínimo, con información gigante
El ejemplar —apodado “Alna”— fue recuperado en areniscas del sitio La Buitrera, al norte de la provincia de Río Negro, una zona reconocida por su concentración de fósiles de vertebrados pequeños y medianos del Cretácico. Lo singular de este caso es la posición de los huesos: quedaron dispuestos de forma muy similar a como estaban en vida, una rareza que mejora la lectura anatómica y ecológica del animal.


Los investigadores estimaron que Alnashetri pesaba alrededor de 0,7 kilos (1,5 libras), “más pequeño que una gallina”, y que ni siquiera alcanzaría la altura de la rodilla de un adulto promedio. Su longitud total se estimó en unos 70 centímetros, en gran parte por la cola.

El desierto que lo preservó casi intacto
De acuerdo con los especialistas, Alna vivió en un ambiente desértico y murió con unos cuatro años, cuando ya era casi adulta. Poco después, su cuerpo quedó cubierto rápidamente por una duna, un proceso decisivo para explicar el nivel de conservación de un esqueleto “delicado y frágil”, apto incluso para exámenes histológicos (microestructura del hueso).
El área donde habitó es referida como Kokorkom, “desierto de los huesos”, según el nombre en lengua indígena mapuche citado por los investigadores.
Qué revela sobre los alvarezsaurios
Alnashetri pertenece a los alvarezsaurios, un grupo de terópodos carnívoros caracterizados por cuerpos livianos y rasgos anatómicos inusuales. En formas más tardías, sus brazos llegaron a una reducción extrema, con una mano dominada por un solo dedo y una garra robusta, lo que llevó a proponer hábitos de excavación y alimentación especializada en insectos.
Pero el nuevo material apunta a una historia más compleja: la miniaturización habría ocurrido sin depender necesariamente de esa especialización alimentaria, y la reducción de tamaño pudo repetirse más de una vez dentro del linaje.
En esa misma línea, el equipo remarcó que pasar de restos fragmentarios a un ejemplar casi articulado ofrece una referencia anatómica para reordenar hallazgos previos dispersos en colecciones y afinar comparaciones evolutivas.

De 2004 a 2026: una investigación de décadas
Los primeros restos atribuidos a Alnashetri fueron dos patas incompletas encontradas en 2004 en La Buitrera. El ejemplar actual fue descubierto en 2014 y atravesó 12 años de preparación y estudio antes de su publicación, un trabajo minucioso por el tamaño y fragilidad de los huesos.
Patagonia, también contada desde lo pequeño
La Buitrera ya había entregado piezas clave de fauna cretácica, incluyendo serpientes primitivas y mamíferos diminutos, además de otros dinosaurios de talla menor. Para los investigadores, estos animales ayudan a reconstruir cadenas tróficas y comportamientos que suelen quedar opacados por los “gigantes” en el imaginario popular.
En el caso de Alnashetri, esa escala reducida no resta importancia: la potencia informativa del fósil está, precisamente, en demostrar que el Cretácico patagónico no fue solo territorio de masas enormes, sino también de diversidad fina, veloz y difícil de capturar en el registro geológico.




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