Star Trek cumple 60 años: la utopía que imaginó otro futuro

A seis décadas de su estreno, la serie creada por Gene Roddenberry sigue fascinando porque imaginó algo mucho más ambicioso que naves espaciales: una humanidad capaz de superar muchas de sus divisiones.
Entretenimiento08 de septiembre de 2026 María Reneé M.
Star Trek cumple 60 años- la utopía que imaginó otro futuro.

La tripulación original de Star Trek a bordo de la USS Enterprise, encabezada por William Shatner como el capitán James T. Kirk y Leonard Nimoy como Spock. Estrenada en 1966, la serie convirtió la exploración espacial en una visión de futuro marcada por la diversidad, la cooperación y la esperanza.

Hay futuros que producen miedo. El de Star Trek hizo algo bastante más difícil: propuso esperanza.

Cuando la USS Enterprise apareció en la televisión estadounidense el 8 de septiembre de 1966, el mundo estaba atravesado por la Guerra Fría, Vietnam, la carrera espacial y las luchas por los derechos civiles. Sin embargo, en el puente de aquella nave convivían personajes de distintos orígenes, nacionalidades y culturas trabajando con un propósito común.

No se estaban tolerando. Trabajaban juntos.

Ese detalle, que hoy puede perderse entre uniformes de colores, teletransportadores y viajes a velocidad warp, encerraba una de las ideas más atrevidas de la serie creada por Gene Roddenberry.

Star Trek no preguntaba únicamente qué tecnología tendría la humanidad siglos después.

Preguntaba algo mucho más incómodo y todavía vigente: qué clase de humanidad tendría que existir para merecer ese futuro.

A partir de aquí entra el primer subtítulo interno:

La serie que estuvo a punto de no existir

Gene Roddenberry comenzó a desarrollar la idea de Star Trek a mediados de los años sesenta y encontró apoyo en Desilu Productions, el estudio encabezado por Lucille Ball. Su participación fue decisiva para que el proyecto avanzara.

NBC rechazó el primer piloto, The Cage, pero hizo algo poco habitual: pidió un segundo. Roddenberry modificó personajes, añadió más acción y volvió a intentarlo con Where No Man Has Gone Before. Esta vez funcionó.

El 8 de septiembre de 1966 NBC emitió The Man Trap, considerado el estreno estadounidense de la serie y la fecha que hoy se conmemora como Star Trek Day.

Existe una pequeña curiosidad para los seguidores más minuciosos: técnicamente, Star Trek había llegado antes a la televisión. La cadena canadiense CTV transmitió The Man Trap el 6 de septiembre, dos días antes de NBC. Incluso el sitio oficial de la franquicia reconoce aquella emisión como su estreno mundial.

La serie original duró apenas tres temporadas y 79 episodios. Tras la segunda temporada estuvo cerca de ser cancelada y una campaña de cartas organizada por sus seguidores contribuyó a conseguir una tercera. Finalmente salió del aire en junio de 1969.

Podría haber terminado ahí.

Las repeticiones en sindicación encontraron nuevos públicos, crecieron las convenciones de fans y Star Trek regresó convertido en películas, nuevas series, animación, libros y generaciones completas de personajes.

Una producción que no logró sobrevivir cuatro temporadas en su primera vida terminó convirtiéndose en una de las franquicias culturales más persistentes de la televisión.

Jeffrey Hunter como el capitán Christopher Pike y Leonard Nimoy como Spock en The Cage, el primer piloto de Star Trek.
Jeffrey Hunter como el capitán Christopher Pike y Leonard Nimoy como Spock en The Cage, el primer piloto de Star Trek. NBC rechazó aquella primera versión, pero concedió a Gene Roddenberry una segunda oportunidad que terminaría dando origen a la serie estrenada en 1966.

El futuro más radical estaba sentado en el puente

Para observar la USS Enterprise con ojos de 1966 hay que quitarle por un momento todo lo que hoy conocemos de Star Trek.

Ahí estaba Nyota Uhura, interpretada por Nichelle Nichols, trabajando como oficial de comunicaciones. Estaba Hikaru Sulu, interpretado por George Takei. Estaban Kirk, Spock, McCoy y Scotty. Más adelante se incorporaría Pavel Chekov.

Roddenberry imaginó deliberadamente una tripulación formada por hombres y mujeres de diferentes orígenes que trabajaban juntos. El Smithsonian recuerda que esa representación de una tripulación racialmente integrada y multinacional aparecía en televisión mientras Estados Unidos atravesaba las luchas del movimiento por los derechos civiles.

Uhura fue especialmente importante.

Nichelle Nichols se convirtió en una de las primeras mujeres negras con un papel destacado y recurrente en una importante serie estadounidense. En Plato’s Stepchildren, emitido en noviembre de 1968, Uhura y el capitán Kirk protagonizaron una escena que el Smithsonian identifica como el primer beso interracial guionizado de la televisión estadounidense.

La fuerza de Uhura, sin embargo, estaba en algo aparentemente menos espectacular.

Ella ya pertenecía allí.

Star Trek no construyó una trama semanal preguntándose si una mujer negra podía ocupar su lugar en el puente. La colocó frente a su consola y empezó la misión.

En una década marcada por la segregación y las tensiones raciales, la televisión mostraba un siglo XXIII en el que aquella discusión se había quedado atrás.

Nichelle Nichols como Uhura, junto a Walter Koenig como Chekov, James Doohan como Scotty y George Takei como Sulu, en el puente de la USS Enterprise.
Nichelle Nichols como Uhura, junto a Walter Koenig como Chekov, James Doohan como Scotty y George Takei como Sulu, en el puente de la USS Enterprise.

La gran fantasía de Star Trek nunca fue el teletransportador

Muchos inventos de la franquicia han alimentado durante años comparaciones con tecnologías posteriores: comunicadores, pantallas personales, computadoras capaces de responder preguntas, traducción instantánea o videollamadas.

Pero reducir la capacidad visionaria de Star Trek a una lista de aparatos es perder su propuesta más interesante.

Roddenberry imaginó que la humanidad podía progresar moralmente.

La sociedad que posteriormente fue desarrollándose alrededor de la Federación presuponía que problemas que parecían inseparables de la experiencia humana podían dejar de gobernarla.

La visión oficial de Star Trek describe un futuro sin racismo, sexismo, intolerancia, pobreza o guerra como fuerzas dominantes de la sociedad humana. En la concepción desarrollada por Roddenberry, las necesidades básicas estaban cubiertas y la acumulación de riqueza dejaba de ser el principal incentivo del trabajo.

Es una diferencia enorme frente a buena parte de la ciencia ficción.

Muchas historias del género parten de la pregunta: ¿qué ocurrirá cuando todo salga mal?

Star Trek comenzó preguntándose qué podríamos hacer si alguna vez lográramos hacer algunas cosas bien.

No imaginó seres humanos perfectos. Kirk podía equivocarse. Spock vivía dividido entre razón y emoción. La Federación cometía errores. Sus capitanes debían enfrentarse constantemente a dilemas morales, políticos y personales.

La utopía estaba en otro lugar: la humanidad había conseguido dejar atrás suficientes conflictos internos como para dedicar una enorme cantidad de energía a aprender, explorar y conocer a otros.

El viaje espacial era casi una consecuencia.

La tripulación de la USS Enterprise en el puente de mando de Star Trek- The Original Series.

La tripulación de la USS Enterprise en el puente de mando de Star Trek: The Original Series. La serie imaginó un futuro en el que personas de distintos orígenes trabajaban juntas, no como excepción, sino como parte natural de una humanidad que había aprendido a superar muchas de sus divisiones.

Una utopía que también tuvo puntos ciegos

Mirar Star Trek únicamente como una obra adelantada a su tiempo sería demasiado cómodo.

También pertenecía a su época.

Su propuesta de diversidad racial fue extraordinaria para la televisión estadounidense de los sesenta, pero aquella apertura tuvo límites. La representación LGBTQ+ que podría parecer natural dentro de una sociedad futurista tardó décadas en ocupar un espacio explícito dentro de la franquicia.

El National Air and Space Museum señala que los primeros personajes abiertamente homosexuales dentro del elenco central de una serie de Star Trek llegaron con Paul Stamets y Hugh Culber en Star Trek: Discovery, estrenada en 2017.

Las distintas encarnaciones de la saga fueron ampliando la definición de aquel futuro conforme cambiaba la sociedad que las observaba.

Y quizá allí reside otra razón de su permanencia.

Star Trek nunca ha dependido exclusivamente de acertar cómo será el siglo XXIII. Cada generación puede utilizar ese futuro imaginario para preguntar qué cosas de su propio presente todavía debería cambiar.

Cuando la ficción empezó a modificar la realidad

Hay un momento extraordinario en la historia de Star Trek en el que resulta difícil separar la nave imaginaria de la exploración espacial verdadera.

En los años setenta, NASA preparaba el primer vehículo del programa de transbordadores espaciales y había decidido llamarlo Constitution.

Los seguidores de Star Trek organizaron una campaña de cartas para pedir que llevara otro nombre: Enterprise.

La presión funcionó.

El 17 de septiembre de 1976, el primer transbordador experimental fue presentado públicamente como Enterprise. Gene Roddenberry y varios integrantes del reparto asistieron a la ceremonia mientras una banda de la Fuerza Aérea interpretaba la música de Star Trek.

La relación se volvió todavía más profunda gracias a Nichelle Nichols.

Cuando NASA necesitó atraer a mujeres y miembros de minorías a su nuevo programa de astronautas, recurrió a la actriz que millones de personas ya habían visto trabajando en el puente de una nave espacial.

Nichols participó en una campaña nacional de reclutamiento. En 1978 NASA seleccionó una nueva clase de 35 astronautas que, por primera vez, incluyó mujeres y miembros de minorías raciales. La propia agencia ha reconocido la importancia de la participación de Nichols en aquel esfuerzo.

La mujer que interpretaba a una astronauta del futuro terminó ayudando a que más personas pudieran convertirse en astronautas en el presente.

Pocas historias explican mejor el poder que puede tener una representación aparentemente ficticia.

Gene Roddenberry y varios integrantes del elenco de Star Trek durante la presentación del transbordador espacial Enterprise, el 17 de septiembre de 1976 en Palmdale, California.
Gene Roddenberry y varios integrantes del elenco de Star Trek durante la presentación del transbordador espacial Enterprise, el 17 de septiembre de 1976 en Palmdale, California.

Sesenta años después, la pregunta sigue siendo la misma

El modelo original de 11 pies de la USS Enterprise utilizado para filmar la serie se encuentra hoy en el National Air and Space Museum del Smithsonian, rodeado por objetos pertenecientes a la historia real de la aviación y la exploración espacial. Paramount lo donó al museo en 1974.

Es difícil imaginar un destino más apropiado.

Una nave que nunca existió terminó instalada entre las máquinas con las que la humanidad realmente aprendió a volar y explorar.

Ahora, para celebrar sus 60 años, Star Trek ha elegido una frase: “Space for Everybody”.

No habla de motores warp.

No habla de alienígenas.

No habla de tecnología.

Habla de quién tiene derecho a estar allí.

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Quizá por eso Star Trek ha sobrevivido cambios de reparto, cancelaciones, películas, generaciones de espectadores y transformaciones completas de la televisión.

Su predicción más ambiciosa nunca fue que algún día podríamos viajar hasta otras estrellas.

Fue imaginar que, para cuando llegáramos hasta ellas, habríamos aprendido a viajar juntos.

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