
Oasis volvió, pero la verdadera historia es cómo Liam y Noel aprendieron a ser hermanos otra vez

Liam Gallagher levantó el puño. Noel hizo la señal de victoria. Llegaron juntos en taxi acuático a Venecia y durante unos minutos bastó verlos uno al lado del otro para provocar aquello que Oasis lleva décadas despertando entre sus seguidores: ruido, nostalgia y una emoción difícil de explicar.
Pero la imagen importante de esta historia no está en la alfombra roja.
Está en una sala de ensayo. En dos hermanos que vuelven a trabajar juntos después de casi 16 años. En hijos que crecieron separados y terminan conociéndose gracias a la reunión de sus padres. En silencios, pequeñas concesiones y meses de convivencia hasta llegar a una frase que, pronunciada por Noel Gallagher sobre Liam, parece casi improbable:


“Delightful”.
Encantador.
Eso es lo que termina contando Oasis: Don’t Look Back in Anger: no simplemente el regreso de una de las bandas esenciales de los años noventa, sino algo bastante más difícil de organizar que una gira mundial.
La reconstrucción de un vínculo familiar.
Oasis podía volver a tocar. Que Liam y Noel volvieran a encontrarse era otra historia
Oasis se rompió en agosto de 2009.
Una nueva pelea entre Liam y Noel Gallagher, esta vez detrás del escenario del festival Rock en Seine de París, terminó con la cancelación del concierto y con Noel anunciando que abandonaba el grupo.
No era la primera disputa entre ellos. Durante años, las peleas, provocaciones, separaciones temporales y declaraciones públicas habían formado parte casi inseparable de la historia de Oasis.
Aquella vez fue diferente.
Pasaron casi 16 años antes de que los hermanos volvieran a subir juntos a un escenario, el 4 de julio de 2025 en Cardiff, durante el primer concierto de Oasis Live ’25. La reunión había sido anunciada en agosto de 2024 y desató una respuesta inmediata entre quienes habían crecido con canciones como Wonderwall, Live Forever, Champagne Supernova o Don’t Look Back in Anger.
La gira podía construirse con contratos, ensayos, músicos, producción y estadios.
La relación entre ellos no.
Y ahí es donde el documental dirigido por Dylan Southern y Will Lovelace, con guion de Steven Knight, encuentra su verdadera historia.
Presentada fuera de competencia en la 83ª edición del Festival Internacional de Cine de Venecia, la película dura 122 minutos e incluye ensayos nunca antes filmados y las primeras entrevistas conjuntas de los Gallagher en más de 25 años.

Los primeros ensayos todavía tenían hielo
Quien espere una reconciliación cinematográfica, con grandes discursos y abrazos inmediatos, probablemente encontrará algo distinto.
El acercamiento fue lento.
Reuters relata uno de los primeros momentos captados por las cámaras: Liam llega al ensayo, prácticamente no reconoce a quienes están alrededor y después se marcha abruptamente sin despedirse.
No parece precisamente el comienzo de una historia sentimental.
Pero los directores decidieron no intervenir demasiado. Dejaron que la cámara observara y que la relación siguiera su propio ritmo.
Y eso resulta especialmente significativo.
Los hermanos no tenían que representar una reconciliación. Tenían que convivir.
Ensayar.
Viajar.
Subirse juntos al escenario.
Repetirlo al día siguiente.
Compartir nuevamente algo que durante años había pertenecido al pasado.
Southern lo explicó en Venecia de manera sencilla: la reconciliación fue ocurriendo frente al público mientras avanzaba la gira.

Entonces aparecieron los hijos
Hay una revelación del documental que cambia la dimensión de la historia.
Noel cuenta que los hijos de ambos hermanos nunca se habían conocido antes de la reunión de Oasis.
La distancia entre Liam y Noel había sido tan profunda que alcanzó a la siguiente generación.
Pero durante la gira ocurrió algo inesperado: sus hijos se conocieron y, según Noel, rápidamente se hicieron grandes amigos.
No hay que convertirlo en una escena perfecta ni atribuirle significados que la familia no ha expresado.
Basta el hecho.
Mientras sus padres intentaban descubrir cómo volver a estar juntos después de tantos años, sus hijos comenzaban una relación sin cargar personalmente con la batalla que los había separado.
En una película llena de estadios, canciones conocidas por millones de personas y multitudes cantando al mismo tiempo, esa pequeña historia familiar puede terminar siendo una de las más poderosas.
Porque hay rupturas que duran tanto que las familias aprenden a vivir alrededor de ellas.
Hasta que alguien vuelve a abrir una puerta.
Noel Gallagher llamando “encantador” a Liam quizá sea el giro más Oasis de todos
Durante décadas, los Gallagher construyeron una parte de su leyenda insultándose públicamente.
Por eso una sola palabra puede decir bastante.
Al final del documental, Noel describe a Liam como “delightful” y reconoce que jamás imaginó escucharse a sí mismo hablando así de su hermano.
No significa que de pronto se hayan convertido en dos personas completamente diferentes.
Tampoco borra lo ocurrido durante décadas.
Quizá ahí resida precisamente la fuerza del momento.
La reconciliación adulta rara vez consiste en fingir que nada pasó.
A veces significa poder mirar a la misma persona después de muchos años y descubrir que ya no estamos exactamente frente a quien recordábamos.
Ellos también han cambiado.
Liam tenía 36 años cuando Oasis terminó en 2009. Noel, 42.
Cuando volvieron a tocar juntos en 2025 tenían 52 y 58.
Entre ambos momentos hay carreras solistas, matrimonios, divorcios, hijos que crecieron, pérdidas, experiencias y más de una década viviendo vidas separadas.
Volver después de tanto tiempo tampoco significa regresar al mismo lugar.

Steven Knight entendió que la película ya no era solamente sobre Oasis
Steven Knight, creador de Peaky Blinders y responsable del guion del documental, explicó en Venecia que desde el comienzo esperaba que la historia terminara hablando de “reconciliación, redención y perdón”.
Nadie podía saber si sucedería.
Ni siquiera los responsables de la película tenían la certeza de que aquella reunión musical terminaría funcionando como una reconciliación personal.
Knight llegó a decir que la historia real resultó mejor que cualquier ficción que él hubiera podido escribir.
Los propios directores describen la película de una manera parecida: parte concierto, parte exploración de una complicada relación entre hermanos y parte celebración de esa extraña capacidad de la música para unir a personas distintas. Para ellos, finalmente terminó siendo una película sobre perdón y aceptación.
Y eso modifica completamente la lectura del regreso de Oasis.
Para la Generación X, Oasis nunca fue solamente una banda
Hay algo especialmente potente en esta historia para quienes vivieron los años noventa siendo jóvenes.
Oasis pertenece a una época en la que una generación compraba discos completos, esperaba estrenos, grababa canciones, discutía sobre bandas y construía buena parte de su identidad musical mucho antes de que existieran Spotify, TikTok o las playlists infinitas.
Definitely Maybe apareció en 1994.
(What’s the Story) Morning Glory? llegó en 1995.
Quienes tenían veinte o treinta años entonces hoy pueden estar acercándose a los cincuenta o los sesenta.
Y los Gallagher también envejecieron.
Por eso su regreso ofrece algo que la nostalgia por sí sola no puede producir.
La posibilidad de mirar nuevamente una historia conocida desde la edad adulta.
A los veinte años, las peleas interminables de Liam y Noel podían parecer parte del personaje, del rock, de la arrogancia y del espectáculo.
Tres décadas después, resulta difícil no reconocer otra cosa: dos hermanos que perdieron muchos años de su relación.
El documental permite observar qué sucede cuando las personas que protagonizaron aquella historia tienen suficiente pasado detrás para intentar escribir algo diferente.

Las segundas oportunidades no necesitan borrar la primera historia
Tal vez esa sea la diferencia entre Oasis: Don’t Look Back in Anger y una película convencional sobre una reunión musical.
El público ya sabe que Oasis regresó.
Ya vimos Cardiff, Manchester, Wembley y las multitudes que volvieron a cantar las canciones.
La pregunta interesante dejó de ser si Liam y Noel podían tocar juntos.
La película plantea otra:
¿Podían volver a ser hermanos?
No existe todavía una respuesta definitiva ni hace falta fabricar una.
Hay algo mucho más creíble en observar cómo el vínculo se reconstruye mediante pequeños movimientos: estar en la misma habitación, trabajar, compartir una gira, permitir que las familias se encuentren y aprender nuevamente la forma de relacionarse.
El 5 de septiembre de 2026, Liam y Noel Gallagher llegaron juntos a Venecia para presentar la película.
El Festival recibió a dos estrellas del rock.
Pero la cámara llevaba meses siguiendo a otras dos personas: dos hermanos tratando de recuperar algo que pensaban que habían perdido.
Quizá por eso Don’t Look Back in Anger funciona especialmente bien como título.
Porque Oasis ya volvió.
La parte verdaderamente extraordinaria era descubrir si ellos también podían hacerlo.


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