
Margaretha de Suecia: la princesa que eligió Inglaterra

En 1960, mucho antes de que su hermano se convirtiera en rey de Suecia, Margaretha estaba en Hollywood frente a Elvis Presley. Ella, la princesa mayor de Haga; él, recién vuelto del servicio militar y rodando G.I. Blues. En aquella fotografía aparecen también la princesa Astrid de Noruega y la entonces princesa Margrethe de Dinamarca. Tres royals escandinavas frente al hombre que ya había revolucionado la música popular.
Es apenas una escena de una vida que ha transcurrido de una manera bastante distinta a lo que podría imaginarse para la hermana mayor de un monarca. Margaretha Désirée Victoria de Suecia cumple 92 años el 31 de octubre de 2026, después de haber atravesado casi un siglo de historia europea entre palacios, tragedias familiares, Londres, un amor que ocupó titulares internacionales y una decisión que terminó llevándola a construir su vida adulta en Reino Unido. La Casa Real sueca confirma que nació el 31 de octubre de 1934 y que es la hija mayor del príncipe Gustaf Adolf y la princesa Sibylla.
La primera de las princesas de Haga
Margaretha fue la primera de cinco hermanos. Después nacieron Birgitta, Désirée, Christina y, finalmente, Carl Gustaf, el actual rey Carlos XVI Gustavo de Suecia.


Las cuatro hermanas mayores quedaron para siempre ligadas a una imagen muy particular de la monarquía sueca: las Hagasessorna, las princesas de Haga. La propia Casa Real continúa utilizando ese nombre para referirse a Margaretha, Birgitta, Désirée y Christina, que crecieron en el Palacio de Haga junto a su hermano menor.
Su infancia cambió abruptamente el 26 de enero de 1947.
Su padre, el príncipe Gustaf Adolf, murió en un accidente aéreo en el aeropuerto de Copenhague. Margaretha tenía 12 años; Carl Gustaf apenas nueve meses. Después de la tragedia, la princesa Sibylla y sus cinco hijos dejaron Haga para instalarse en el Palacio Real de Estocolmo.
Margaretha era casi doce años mayor que su hermano. Cuando el pequeño Carl Gustaf quedó encaminado hacia el trono sueco, ella ya se acercaba a la adolescencia y pertenecía a una generación de princesas para las que las reglas eran muy diferentes de las actuales.

Una princesa que estudió para tener una profesión
La biografía oficial de Margaretha guarda un dato que ayuda a desmontar la imagen de una juventud dedicada únicamente a compromisos sociales.
Estudió cerámica y textiles en Nyckelviksskolan y se formó como terapeuta ocupacional en el Hospital Karolinska. La Casa Real conserva incluso fotografías de Margaretha y sus hermanas camino a sus clases en el Palacio Real.
Esa preparación acabaría llevándola a una de las etapas más interesantes de su juventud.
A mediados de la década de 1950 viajó a Londres para perfeccionar su inglés. En mayo de 1957, TIME relató que la princesa se alojaba con una familia conocida en Hampstead, realizaba prácticas no remuneradas relacionadas con terapia hospitalaria y se desplazaba en el metro londinense. Para una integrante de una familia real europea en aquellos años, aquella cotidianidad resultaba lo bastante llamativa para convertirse en noticia.
Pero Londres también le proporcionaría una historia sentimental que terminaría recorriendo la prensa internacional.
Margaretha y Robin Douglas-Home, la princesa y el pianista
Se llamaba Robin Douglas-Home. Era escocés, aristócrata, pianista de jazz y sobrino del conde de Home. Años después, su tío Alec Douglas-Home llegaría a ser primer ministro británico.
Margaretha lo conoció durante su estancia en Londres y la relación se convirtió rápidamente en una de esas historias que la prensa de los años cincuenta narraba como un romance entre mundos aparentemente incompatibles.
TIME publicó en 1957 que Douglas-Home le había propuesto matrimonio y que Margaretha había aceptado, aunque el posible enlace encontró dificultades. La misma cobertura llegó a presentar a la familia real sueca como contraria a la boda por razones económicas. Sin embargo, el propio rey Gustaf VI Adolf declaró entonces que no había impuesto una prohibición al matrimonio.
Esa diferencia es importante. La historia ha sido repetida durante décadas como la del “amor prohibido” de Margaretha, pero incluso en aquel momento las versiones fueron menos simples de lo que después sugeriría la leyenda.
El matrimonio nunca ocurrió.
Robin Douglas-Home quedó convertido en uno de los episodios más conocidos de la juventud de la princesa y Margaretha continuó su vida entre Suecia y Gran Bretaña.

El día en que conoció a Elvis Presley
Tres años después llegó aquella fotografía difícil de superar.
En junio de 1960, Margaretha viajó por Estados Unidos junto con la princesa Astrid de Noruega y la princesa Margrethe de Dinamarca, quien décadas después reinaría como Margrethe II.
Durante la estancia en California visitaron Paramount Studios. Allí se encontraron con un Elvis Presley de 25 años que estaba filmando G.I. Blues.
La Casa Real noruega conserva la historia en la biografía oficial de la princesa Astrid: las tres princesas visitaron Hollywood y conocieron a Presley durante el rodaje. Las imágenes del encuentro siguen siendo uno de esos inesperados cruces entre la realeza europea y la cultura popular del siglo XX.
Margaretha tenía entonces 25 años.
Todavía faltaban cuatro para que una boda terminara de unir su vida con Inglaterra.

John Ambler y una boda diferente
En 1964 Margaretha se casó con el empresario británico John Kenneth Ambler.
La ceremonia se celebró el 30 de junio de 1964 en Gärdslösa, en la isla sueca de Öland. Fue una boda mucho menos grandiosa de lo que podría asociarse con una princesa: eligió una iglesia fuera de Estocolmo y utilizó la corona nupcial tradicional del templo en lugar de una de las grandes tiaras reales suecas.
El matrimonio también tuvo consecuencias en su posición dentro de la familia.
Al casarse con un hombre que no pertenecía a una casa real, Margaretha dejó de utilizar el tratamiento de Alteza Real y pasó a ser conocida como Princesa Margaretha, señora Ambler —Princess Margaretha, Mrs Ambler—, forma que la Casa Real sueca mantiene actualmente.
La pareja se estableció en Reino Unido y tuvo tres hijos: Sibylla, nacida en 1965; Edward, en 1966; y James, en 1969, fechas confirmadas por la biografía oficial de la princesa. John Ambler murió en 2008.
Para Margaretha comenzaba entonces una etapa que terminaría siendo mucho más larga que sus años de juventud en Suecia.

¿Por qué Margaretha nunca estuvo en la sucesión al trono?
Su condición de hermana mayor del rey puede provocar una pregunta lógica: ¿por qué Margaretha nunca estuvo por delante de Carlos Gustavo para heredar la Corona?
Cuando ella nació, la sucesión sueca estaba reservada a los hombres.
Suecia modificó sus reglas y adoptó la primogenitura sin distinción de sexo a partir de 1980, pero la nueva norma estableció los derechos sucesorios para los descendientes del rey Carlos XVI Gustavo. La actual Ley de Sucesión señala expresamente que el derecho al trono corresponde a los descendientes, hombres y mujeres, del monarca.
Por eso Margaretha y sus hermanas mayores no ingresaron retroactivamente en la línea de sucesión cuando cambió la ley.
De haberse aplicado desde generaciones anteriores un sistema de primogenitura absoluta como el actual, la historia dinástica sueca habría sido distinta. Pero jurídicamente Margaretha nunca tuvo derechos sucesorios bajo las normas que rigieron su situación.

Familia Real sí; Casa Real, no
Existe otra diferencia que suele causar confusión.
Margaretha sigue siendo princesa y forma parte de la Familia Real sueca, pero no pertenece al núcleo de la Casa Real encargado de las principales funciones institucionales.
La propia corte sueca explicó esta separación en 2019 y colocó expresamente a “Prinsessan Margaretha, Fru Ambler” entre los integrantes de la Familia Real.
Eso ayuda a entender por qué su presencia pública ha sido mucho más discreta que la de su hermano, la reina Silvia, la princesa heredera Victoria y otros miembros que desarrollan una agenda oficial regular.
Margaretha, sin embargo, nunca desapareció por completo de la vida de los Bernadotte.
Durante años estuvo vinculada a la comunidad sueca en Reino Unido y abrió el tradicional bazar navideño de la Iglesia Sueca en Londres, una tarea que anteriormente había realizado la reina Louise.
También ha regresado a Suecia para grandes acontecimientos familiares.
En la boda de la princesa Madeleine y Christopher O'Neill en 2013, por ejemplo, el Palacio registró su presencia y reveló incluso qué joya había elegido: el Stråldiademet, una histórica tiara de diamantes de la familia real.

Un cumpleaños distinto para la mayor de Haga
Los 92 años de Margaretha llegan después de un periodo especialmente doloroso para los hermanos.
La princesa Birgitta murió el 4 de diciembre de 2024, a los 87 años, en Mallorca.
Poco más de un año después, el 21 de enero de 2026, murió la princesa Désirée, también a los 87 años, en su casa de Koberg, en Västergötland.
De los cinco hijos de Gustaf Adolf y Sibylla permanecen así Margaretha, Christina y el rey Carlos XVI Gustavo. De las cuatro hermanas que Suecia conoció como las princesas de Haga, quedan Margaretha y Christina.
Quizá por eso la fotografía de aquella familia joven en Haga tiene hoy otro peso.
Margaretha ha visto desaparecer el mundo en el que nació, ha vivido durante los reinados de su bisabuelo Gustaf V, su abuelo Gustaf VI Adolf y su hermano Carlos XVI Gustavo; conoció una Europa anterior a la televisión global, se convirtió después en protagonista de la prensa internacional y acabó construyendo una existencia mucho más privada en Inglaterra.
Y en medio de todo eso quedan escenas inesperadas: una princesa sueca tomando el metro para llegar a sus prácticas en Londres, un pianista de jazz que llegó a ser noticia y Elvis Presley inclinándose ante tres jóvenes princesas escandinavas en Hollywood.
El 31 de octubre, Margaretha cumple 92 años conservando un título real, pero habiendo pasado la mayor parte de su vida adulta lejos del papel tradicional que alguna vez pudo esperarse de una princesa.
Su historia quizá resulte fascinante precisamente por eso.
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