40 piedras revelan cómo los mayas criaban abejas

Un hallazgo arqueológico en Quintana Roo permite reconstruir un antiguo meliponario y una tradición de producción de miel que, siglos después, continúa viva en la península de Yucatán.
Mundo26 de septiembre de 2026 Mariela Castro
La meliponicultura maya mantiene una relación ancestral con las abejas nativas sin aguijón, criadas tradicionalmente en jobones para la producción de miel.
La meliponicultura maya mantiene una relación ancestral con las abejas nativas sin aguijón, criadas tradicionalmente en jobones para la producción de miel.

A simple vista son discos de piedra de entre 10 y 20 centímetros. Pero colocados junto a antiguos muros, restos de recipientes y otros objetos encontrados cerca de Tulum, pueden contar una historia mucho mayor: cómo los mayas criaban abejas y producían miel hace siglos.

Arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia localizaron 40 discos de caliza y coral que posiblemente funcionaron como tapas de los jobones, troncos secos y huecos utilizados para alojar abejas meliponas. El descubrimiento forma parte de un antiguo meliponario encontrado durante los trabajos de salvamento arqueológico asociados al Tren Maya.

Una casa para las abejas

El sitio fue registrado como monumento T5_23001 y se localiza en las inmediaciones del Parque Natural Aktun Chen, en Tulum, Quintana Roo.

La estructura mide aproximadamente 19.5 metros de largo y habría funcionado como un ná'ajil kab, expresión que el INAH traduce como “casa de la abeja”.

Los antiguos criadores colocaban en hileras los jobones: troncos ahuecados en cuyo interior vivían las colonias de abejas. Sobre ellos habría existido un techo elaborado con materiales perecederos para protegerlos.

Los discos encontrados cerca de los muros son especialmente interesantes porque pudieron utilizarse para cerrar esos troncos.

Y aquí aparece una conexión extraordinaria entre pasado y presente.

En algunas comunidades de la península, los jobones todavía se utilizan y la tradición ha sobrevivido con modificaciones relativamente pequeñas. Investigaciones recientes del INAH documentan incluso la permanencia del uso de tapas de piedra en algunos meliponarios contemporáneos.

La abeja maya que no necesita aguijón

Una de las protagonistas de esta historia es Melipona beecheii, conocida en maya como xunán kab o xunaan kab y perteneciente al grupo de las abejas sin aguijón.

El propio INAH la identifica como un elemento cultural estrechamente relacionado con la población maya de la península.

A diferencia de la imagen que muchas personas tenemos de una colmena moderna, la meliponicultura tradicional no dependía de cajas industriales. Los troncos huecos podían convertirse en pequeñas casas para las colonias.

Y la miel tenía varios destinos.

Fuentes históricas y códices documentan su utilización como alimento, producto de intercambio y elemento ceremonial entre los antiguos mayas.

La relación llegó también al terreno religioso. El INAH ha documentado representaciones de Ah Muzen Cab, deidad relacionada con las abejas y la meliponicultura, en sitios de la Costa Oriental como Tulum, Cobá y Tankah.

No era una instalación aislada

El descubrimiento aporta otra pista sobre la vida cotidiana maya.

Cerca del meliponario aparecieron albarradas, nivelaciones, cimientos, un adoratorio, un cenote y una caverna. Para los investigadores, estas evidencias ayudan a comprender la organización de un solar maya en el que convivían distintas actividades.

En una zona podían criarse abejas; en otras, cultivarse maíz o frijol, almacenarse productos o desarrollarse actividades domésticas.

También fueron encontrados restos cerámicos que posiblemente correspondieron a ollas y jarrones empleados para almacenar miel, además de manos de metate y otros objetos.

¿Realmente tiene entre 500 y 800 años?

Aquí conviene hacer una precisión.

Los especialistas consideran probable que el meliponario corresponda al Posclásico Tardío, aproximadamente entre 1200 y 1521 d.C., debido a las características de estructuras semejantes encontradas en la Costa Oriental.

Sin embargo, el INAH advierte que todavía deben realizarse análisis cerámicos para precisar su cronología.

También se estudian muestras de suelo y los propios discos. Debido a su porosidad, los investigadores esperan encontrar sedimentos o posibles rastros de cera que ayuden a confirmar que fueron utilizados en los antiguos jobones.

Es decir, las piedras están ofreciendo pistas muy sólidas, pero la investigación continúa.

Los especialistas consideran probable que el meliponario corresponda al Posclásico Tardío, aproximadamente entre 1200 y 1521 d.C.
Los especialistas consideran probable que el meliponario corresponda al Posclásico Tardío, aproximadamente entre 1200 y 1521 d.C.

Una tradición que sigue respirando

Quizá la parte más hermosa del hallazgo sea que la historia no termina en una excavación.

La meliponicultura continúa practicándose en la península de Yucatán. Los métodos han cambiado, pero algunos elementos son sorprendentemente reconocibles siglos después.

Y esa continuidad también enfrenta amenazas. Especialistas citados por el INAH señalan problemas como deforestación, pesticidas, monocultivos, destrucción de nidos, huracanes y sequías. 

Cuarenta pequeños discos encontrados bajo la tierra permiten así mirar en dos direcciones.

Entre la noche, los caminos yucatecos y la ceiba, la leyenda de la X’tabay ha pasado de generación en generación, transformándose con cada relato.La X’tabay: la mujer que espera junto a la ceiba

Hacia los mayas que hace siglos acomodaban cuidadosamente sus jobones para obtener miel.

Y hacia las comunidades que todavía hoy mantienen vivas a las abejas, los conocimientos y una tradición que ha conseguido atravesar generaciones.

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La meliponicultura maya mantiene una relación ancestral con las abejas nativas sin aguijón, criadas tradicionalmente en jobones para la producción de miel.

40 piedras revelan cómo los mayas criaban abejas

Mariela Castro
Mundo26 de septiembre de 2026
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