
Quién es Mette-Marit, la nueva reina de Noruega
Marcela Nazar
Durante un cuarto de siglo, Mette-Marit de Noruega fue la mujer que algún día se convertiría en reina.
Ese día llegó el 28 de agosto de 2026.
La muerte del rey Harald V convirtió automáticamente a su hijo en Haakon VIII de Noruega y a Mette-Marit en reina. Ya no es la princesa heredera cuya historia comenzó como una de esas narraciones improbables que fascinan a las monarquías europeas: la joven sin sangre azul, madre soltera, con una juventud complicada y un hijo pequeño que se enamoró del futuro rey.


Ahora es Su Majestad la reina Mette-Marit. La propia Casa Real noruega actualizó su biografía después de la sucesión y el Parlamento la reconoció oficialmente como reina junto a Haakon VIII.
Pero llega al trono en uno de los momentos más delicados de su vida.
Tiene 53 años, acaba de superar un trasplante de pulmón, permanece en rehabilitación y el 1 de septiembre tuvo que ausentarse de la histórica jura constitucional de su marido debido a nuevas complicaciones relacionadas con el trasplante. Paralelamente, los archivos de Jeffrey Epstein publicados en 2026 han obligado a revisar, con documentos y correos electrónicos, lo que durante años se había contado sobre su relación con el delincuente sexual estadounidense.
Y para comprender quién es hoy la nueva reina de Noruega hay que regresar mucho antes de los palacios.
Mette-Marit nació en Kristiansand y creció lejos de la realeza
Mette-Marit Tjessem Høiby nació el 19 de agosto de 1973 en Kristiansand, una ciudad del sur de Noruega.
Creció principalmente en Vågsbygd, dentro de una familia de clase media, y es la menor de cuatro hermanos. Sus padres fueron Sven Olaf Bjarte Høiby, quien trabajó como periodista, y Marit Tjessem, empleada bancaria. Sus padres se divorciaron cuando Mette-Marit todavía era una niña y ella permaneció viviendo con su madre y sus hermanos.
La Casa Real confirma que fue la menor de cuatro hijos, aunque no enumera en su biografía oficial los nombres de sus hermanos. La prensa noruega identifica a los tres mayores como Espen Høiby, Per Høiby y Kristin Høiby Bjørnøy.
Su adolescencia tampoco anticipaba una vida dentro de una corte.
Estudió en Kristiansand y durante sus años escolares pasó una temporada como estudiante de intercambio en Wangaratta High School, en Australia. Terminó sus estudios secundarios en Kristiansand Katedralskole en 1994.
Después se trasladó a Oslo y combinó estudios con distintos empleos. Entre ellos estuvo el trabajo como mesera en el restaurante Engebret, ocupación que todavía tenía poco antes de que su relación con Haakon se hiciera pública. Una nota de Dagbladet de junio de 2000 documentaba que acababa de dejar ese empleo tras conocerse el noviazgo con el heredero.
También formó parte durante sus veintes del ambiente de música house y vida nocturna de Oslo.
Años después, cuando las preguntas sobre aquel periodo amenazaban con eclipsar su boda, decidió hablar.
En 2001 reconoció públicamente que había vivido una etapa rebelde en la que para ella era importante ir contra lo establecido. Admitió que eso la condujo a llevar una vida que ella misma describió como “bastante salvaje” y a moverse en un ambiente donde se probaban cosas y se cruzaban límites.
No fue el relato tradicional de una futura reina.
Y precisamente por eso su entrada a la monarquía noruega provocó tanta discusión.
Qué estudió Mette-Marit
Su formación académica fue construyéndose por etapas y continuó incluso después de ingresar a la familia real.
Tras terminar el bachillerato realizó exámenes de química y tecnologías de la información y comunicación en lo que hoy es la Universidad de Agder.
Entre 2000 y 2002 estudió materias relacionadas con filosofía de vida, ética y ética aplicada en la Universidad de Oslo. En 2003 cursó estudios en la School of Oriental and African Studies (SOAS) de la Universidad de Londres, enfocados en desarrollo internacional, VIH/sida y la crisis mundial de refugiados.
También realizó una estancia de tres meses en la agencia noruega de cooperación para el desarrollo, Norad, con especial atención al VIH/sida.
En 2012 terminó una maestría en liderazgo en BI Norwegian Business School.
Con los años, buena parte de su actividad pública terminó concentrándose precisamente en asuntos que había estudiado: salud global, derechos de las mujeres, VIH/sida y, de manera muy personal, literatura y promoción de la lectura. Reuters recuerda que llegó a desempeñarse como embajadora de buena voluntad de ONUSIDA.

Marius Borg Høiby: Mette-Marit no era divorciada, era madre soltera
Este es uno de los datos que suele contarse de manera imprecisa.
Mette-Marit nunca estuvo casada con Morten Borg, el padre de Marius Borg Høiby. Por tanto, no era divorciada.
VG documentó que Mette-Marit y Morten Borg tuvieron una relación breve en 1996 y que nunca llegaron a vivir juntos. De esa relación nació Marius en 1997.
Cuando comenzó seriamente su relación con Haakon, Reuters la describe exactamente como lo que era entonces: una mujer soltera, sin título nobiliario y madre de un niño pequeño.
Marius pasó a formar parte del núcleo familiar cuando su madre se casó con Haakon, quien ejerció como su padrastro. La propia Casa Real lo incluye dentro de los tres hijos de Mette-Marit, aunque Marius no posee un título real ni derechos sucesorios al trono noruego.
Esa maternidad previa fue uno de los elementos que hicieron excepcional su llegada a la Corona a comienzos de siglo.
Hoy parece menos sorprendente. En el año 2000 no lo era.

Haakon y Mette-Marit: se conocían antes de comenzar el romance
Hay otra pequeña diferencia entre las versiones populares de esta historia y lo que ellos mismos contaron.
Con frecuencia se dice que Mette-Marit y Haakon se conocieron en 1999 durante el Quart Festival, el conocido festival de música de Kristiansand.
Eso es correcto para el inicio de su relación sentimental, pero no parece haber sido exactamente su primer encuentro.
En una entrevista concedida antes de su boda, la pareja contó que había coincidido a través de amigos comunes desde 1997. Al principio aquellos encuentros no tuvieron demasiada importancia. La relación cambió dos años después.
En 1999 volvieron a encontrarse alrededor del Quart Festival.
Mette-Marit tenía 25 años. Haakon acababa de regresar a Noruega después de estudiar en Estados Unidos.
Esta vez algo ocurrió.
Años después, Haakon describiría aquel momento en sus memorias recordando que simplemente la miró y la percibió como una luz. La relación permaneció en secreto durante algunos meses hasta que la prensa descubrió quién era la mujer que estaba viendo el heredero de Noruega.
Entonces comenzó la tormenta.
La prensa investigó la vida anterior de Mette-Marit, sus amistades, sus relaciones, el ambiente nocturno de Oslo y su condición de madre soltera.
Haakon no retrocedió.
Tampoco lo hizo su padre, Harald V, quien conocía perfectamente lo que significaba luchar por una mujer que no pertenecía a la aristocracia: él mismo había esperado nueve años para poder casarse con Sonja Haraldsen.

Del noviazgo a la boda en apenas dos años
La relación sentimental se consolidó durante 1999.
Para 2000, Haakon y Mette-Marit ya habían decidido construir una familia juntos y comenzaron a vivir bajo el mismo techo con Marius, una decisión que también despertó críticas entre sectores tradicionales.
El 1 de diciembre de 2000, la Casa Real anunció oficialmente su compromiso.
Menos de nueve meses después se casaron.
Si contamos desde el comienzo de su romance en 1999 hasta la boda, pasaron aproximadamente dos años entre el inicio de la relación y el matrimonio.

La boda que cambió la historia de la monarquía noruega
El 25 de agosto de 2001, Mette-Marit Tjessem Høiby entró a la Catedral de Oslo para casarse con el futuro rey.
Pero hubo un detalle muy significativo.
No recorrió sola el pasillo esperando al príncipe en el altar. Haakon y Mette-Marit entraron juntos.
Más de 800 invitados presenciaron la ceremonia. El entonces príncipe heredero Frederik de Dinamarca fue testigo de Haakon y Linda Tånevik acompañó a Mette-Marit. Marius, de cuatro años, participó como paje en la boda de su madre.
La ceremonia fue oficiada por el obispo de Oslo, Gunnar Stålsett.
Mette-Marit vistió un diseño de seda crepé color marfil inspirado en los vestidos de la reina Maud, con una cola de dos metros y un velo de seis. Su tiara, fechada en 1910, fue un regalo de Harald y Sonja.
Durante la cena de gala, el rey Harald pronunció uno de los discursos que terminarían ayudando a cambiar la percepción sobre su nueva nuera.
Frente a quienes seguían describiéndola como “una chica común”, Harald sostuvo que aquella definición no correspondía con la mujer que él había conocido y enumeró su apertura, honestidad, compromiso, voluntad y valentía.
La joven madre soltera de Kristiansand salió de aquella catedral convertida en princesa heredera de Noruega.
Veinticinco años después se convertiría en reina.

Los tres hijos de Mette-Marit
La nueva reina es madre de tres hijos.
El mayor es Marius Borg Høiby, nacido en 1997 de su relación con Morten Borg.
Con Haakon tuvo posteriormente a Ingrid Alexandra, nacida el 21 de enero de 2004, y a Sverre Magnus, nacido el 3 de diciembre de 2005.
La muerte de Harald V modificó también la posición de sus hijos dentro de la monarquía.
Ingrid Alexandra se convirtió el 28 de agosto de 2026 en princesa heredera de Noruega y primera en la línea de sucesión.
Sverre Magnus ocupa ahora el segundo lugar.
La familia ha tenido durante años su residencia en Skaugum, en Asker.

Jeffrey Epstein: una amistad mucho más estrecha de lo que se creyó
Este es probablemente el episodio más difícil de la vida pública de Mette-Marit y exige separar con precisión lo documentado de lo que no puede demostrarse.
Los archivos prueban una amistad cercana, prolongada y difícil de justificar con Jeffrey Epstein después de que el estadounidense ya hubiera sido condenado por delitos sexuales.
No prueban que Mette-Marit participara en sus abusos.
Tampoco ha sido acusada de haber cometido delitos relacionados con Epstein. Associated Press ha señalado expresamente que nunca ha existido una acusación de ese tipo contra ella.
Lo que sí reveló la publicación de documentos del Departamento de Justicia estadounidense en 2026 fue mucho más incómodo.
La relación no consistió simplemente en haberse encontrado algunas veces con un conocido incómodo.
Cómo conoció Mette-Marit a Jeffrey Epstein
Según explicó ella misma en marzo de 2026 durante una entrevista con la cadena pública noruega NRK, Epstein era amigo íntimo de un buen amigo suyo y fue presentada a él a través de varias personas de su confianza relacionadas con la salud global y organizaciones internacionales.
VG identificó posteriormente a Boris Nikolic, antiguo asesor científico de Bill Gates, como una figura central en aquella presentación. Un correo de 2011 revisado por el diario noruego apunta a que Nikolic fue quien conectó inicialmente a Mette-Marit y Epstein.
El dato resulta relevante porque para entonces Mette-Marit llevaba años trabajando en salud global y VIH/sida, un mundo de filantropía internacional, fundaciones, donantes y grandes fortunas donde Epstein también buscaba relaciones.
La amistad comenzó aproximadamente en 2011.
Epstein ya había sido condenado en Florida en 2008 y había cumplido una pena de prisión.
Los documentos de 2026 cambiaron la historia
Cuando la relación salió a la luz públicamente en 2019, la explicación de la Casa Real hablaba de varios encuentros entre 2011 y 2013.
Mette-Marit pidió disculpas y sostuvo que, de haber conocido la gravedad de los antecedentes de Epstein, jamás habría tenido relación con él.
Pero los documentos estadounidenses publicados a comienzos de 2026 mostraron algo distinto en escala y duración.
VG localizó cerca de 400 mensajes entre Mette-Marit y Epstein entre 2011 y 2014. Su nombre aparece además en más de mil archivos o referencias dentro del conjunto liberado por el Departamento de Justicia. Son dos cifras diferentes: no se trata de mil correos escritos por ella.
Y entre esos mensajes apareció uno especialmente difícil de explicar.
En octubre de 2011, Mette-Marit escribió a Epstein que lo había buscado en Google después de uno de sus correos y que estaba de acuerdo en que “no se veía muy bien”, acompañado de una carita sonriente.
El problema es evidente: aquella búsqueda ocurrió años después de la condena de Epstein.
Cuando NRK le preguntó en 2026 qué había encontrado exactamente, Mette-Marit respondió que no lo recordaba y aseguró que entonces no sabía que Epstein era un delincuente sexual.
Ese choque entre el correo de 2011 y su recuerdo actual es una de las preguntas que permanecen abiertas.
“You tickle my brain”: el tono de los correos
La correspondencia también desmontó la impresión de una relación simplemente protocolaria.
Los mensajes muestran confianza, familiaridad, humor privado y en ocasiones un tono que distintos medios han descrito como coqueto.
En uno de ellos Mette-Marit le escribió a Epstein: “You tickle my brain” —algo cercano a “estimulas mi mente”—. En otros lo calificó de encantador, de tener buen corazón y de ser un “sweetheart”.
Hay intercambios considerablemente más incómodos.
Cuando Epstein hablaba de buscar esposa, Mette-Marit bromeó con que París era bueno para la infidelidad y las escandinavas eran mejor material para esposa.
En otro correo preguntó si sería inapropiado que una madre sugiriera como fondo de pantalla para su hijo adolescente una imagen de dos mujeres desnudas cargando una tabla de surf.
Otros mensajes hablan de literatura, viajes, encuentros, aburrimiento y asuntos personales.
Por sí solos, esos correos no demuestran complicidad con los crímenes de Epstein.
Sí demuestran algo que resulta suficientemente grave sin necesidad de exagerarlo: una cercanía personal sostenida con un hombre que ya había pasado por prisión por delitos sexuales, y una familiaridad que Mette-Marit durante años no había explicado con esta amplitud.

La estancia en la casa de Epstein en Palm Beach
En enero de 2013 ocurrió otro episodio especialmente importante.
Mette-Marit permaneció varios días en la residencia de Epstein en Palm Beach, Florida.
Ella explicó en la entrevista de 2026 que un amigo común había conseguido el uso de la casa y que Epstein apareció durante el último día de su estancia. Aseguró que todas las personas que vio allí eran adultas y que nunca presenció nada ilegal.
Pero también reveló algo que hasta entonces no se conocía.
Según su relato, Epstein se comportó con ella de una manera que la hizo sentirse insegura, hasta el punto de llamar a Haakon desde Florida.
No quiso explicar públicamente qué ocurrió.
Investigaciones posteriores de VG sobre los correos encontraron además que la participación de Mette-Marit en las gestiones de aquella estancia parecía haber sido más directa de lo que podía desprenderse de la expresión “un amigo había prestado la casa”. El Palacio no ofreció una explicación adicional sobre esas comunicaciones.
Si tuvo miedo en 2013, ¿por qué continuó hablando con Epstein?
Esta es otra de las preguntas difíciles.
Porque los documentos muestran que el contacto no terminó después del episodio que ella describió como inseguro.
VG revisó mensajes, posibles encuentros, llamadas y planes entre ambos durante aproximadamente año y medio después de aquella estancia. Incluso existieron conversaciones sobre posibles reuniones y compras en Nueva York.
La comunicación se fue espaciando, pero llegó hasta 2014.
Esto también corrigió una versión anterior del Palacio que había situado el final del vínculo en 2013. Tras aparecer nuevas comunicaciones, la Casa Real reconoció que la fecha proporcionada anteriormente había sido incorrecta.
Mette-Marit explicó en 2026 que continuó en contacto porque, según ella, Epstein era manipulador, existía un amigo común entre ambos y le costó desprenderse completamente de aquella relación.
Su definición actual es clara: fue una amistad, no una relación sentimental.
Haakon, que estuvo presente durante la entrevista con NRK, confirmó que sabía que su esposa conocía a Epstein y que él mismo llegó a coincidir una vez con el financiero.
“Fui manipulada y engañada”
Cuando la nueva documentación desató la crisis en 2026, Mette-Marit volvió a pedir disculpas.
Siete semanas después compareció junto a Haakon ante NRK.
Dijo que deseaba no haber conocido nunca a Epstein y utilizó dos palabras para describir lo que creía que había sucedido: “manipulada y engañada”.
También asumió que había mostrado mal criterio al no investigar adecuadamente sus antecedentes y expresó solidaridad con las víctimas.
Eso no borra los documentos.
Tampoco convierte automáticamente a Mette-Marit en responsable de delitos que no cometió.
La cuestión periodísticamente relevante está entre ambos extremos: ¿cómo pudo una futura reina, con acceso a asesores, información y una extensa red internacional, mantener durante años una relación tan cercana con un hombre que ya había sido condenado?
Los correos publicados en 2026 hacen que esa pregunta sea legítima.

La enfermedad que comenzó mucho antes del trasplante
Mientras la controversia Epstein explotaba de nuevo, Mette-Marit enfrentaba un problema infinitamente más personal.
La Casa Real anunció el 24 de octubre de 2018 que padecía una forma inusual de fibrosis pulmonar crónica.
Para entonces llevaba tiempo siendo estudiada y las alteraciones pulmonares habían sido vigiladas durante varios años. Los médicos explicaron que la enfermedad provocaba cicatrización del tejido pulmonar y podía disminuir progresivamente su capacidad respiratoria.
Durante varios años la evolución fue relativamente lenta.
La reina continuó realizando actos públicos, aunque su agenda comenzó a adaptarse a su capacidad física.
Eso cambió durante 2025.
En 2025 su fibrosis pulmonar empeoró
El 19 de diciembre de 2025, la Casa Real hizo pública una actualización preocupante.
Nuevos estudios habían demostrado un deterioro claro de su estado de salud y los médicos del Rikshospitalet comenzaron formalmente las evaluaciones para un posible trasplante pulmonar.
El 5 de junio de 2026 llegó el anuncio definitivo.
Su enfermedad fue descrita oficialmente como crónica y potencialmente mortal y Mette-Marit fue incluida en la lista de espera para recibir unos pulmones tan pronto como pudiera encontrarse un donante compatible.
Reuters informó entonces que los médicos estimaban que, sin el trasplante, su expectativa podía ser de aproximadamente un año. Era una estimación realizada antes de la operación y no debe confundirse con su pronóstico actual.
El trasplante de pulmón de Mette-Marit
El 17 de junio de 2026, la Casa Real anunció que Mette-Marit había recibido un trasplante de pulmón en el Rikshospitalet de Oslo y que la intervención había resultado exitosa hasta ese momento.
No se hizo pública la fecha exacta de la operación.
La legislación noruega protege la identidad de donantes y receptores, por lo que incluso ciertos datos temporales pueden permitir conexiones que las autoridades sanitarias están obligadas a evitar.
Mette-Marit permaneció varias semanas hospitalizada.
El 14 de julio pudo regresar a casa.
Sus médicos describieron entonces su estado como bueno dadas las circunstancias, pero dejaron claro que la operación no terminaba con el riesgo médico.

Qué se esperaba después del trasplante
El plan comunicado por sus médicos contemplaba al menos seis meses de rehabilitación y vigilancia intensiva, especialmente ante dos de los principales riesgos posteriores a un trasplante: rechazo del órgano e infecciones.
El neumólogo Are Holm explicó también que, cuando la evolución es favorable, suele transcurrir aproximadamente un año hasta alcanzar una etapa más estable.
Por ese motivo inicialmente no se planearon compromisos oficiales para Mette-Marit durante su rehabilitación.
La muerte inesperada de Harald V cambió la situación institucional.
Como nueva reina participó en algunos actos vinculados al traslado del féretro y apareció públicamente junto a la familia real, aunque el Palacio advirtió que su capacidad para cumplir compromisos continuaba siendo limitada.
Mette-Marit volvió a presentar complicaciones el 1 de septiembre
El dato médico más reciente es importante.
La reina debía acompañar a Haakon VIII al Parlamento el 1 de septiembre de 2026, cuando el nuevo monarca prestó juramento ante la Constitución.
Horas antes, el Palacio anunció que Mette-Marit no podría asistir.
Su neumólogo informó que había presentado complicaciones relacionadas con el trasplante y debía permanecer bajo observación médica durante el día. Añadió que había tenido problemas de este tipo en otras ocasiones desde la operación y recordó que las complicaciones no son inusuales en pacientes recién trasplantados.
La Casa Real no ha informado públicamente qué complicación específica sufrió.
Por ello no hay base para afirmar que haya presentado rechazo del órgano, una infección concreta o que el trasplante esté fracasando.
Todo eso sería especulación.
¿Qué puede esperarse ahora de la salud de la reina?
La etapa actual continúa siendo delicada.
El Oslo University Hospital explica de manera general que una persona con un trasplante pulmonar exitoso puede recuperar una función pulmonar normal y llevar una vida cotidiana normal, aunque existen riesgos importantes tanto durante la intervención como en los años posteriores.
Los datos publicados por el hospital noruego señalan una supervivencia aproximada de 85 a 90% al primer año y de 70 a 75% a los cinco años después de un trasplante de pulmón.
Esas cifras corresponden a grupos de pacientes y no permiten predecir el futuro individual de Mette-Marit.
Su pronóstico depende de su respuesta al nuevo órgano, posibles episodios de rechazo, infecciones, tratamientos inmunosupresores, recuperación física y otros factores que únicamente conoce su equipo médico.
Por ahora, la información oficial mantiene la misma idea: recuperación prolongada, vigilancia estrecha y una agenda adaptada a su salud.
De madre soltera a reina: una historia mucho menos sencilla que un cuento de hadas
Durante años fue tentador resumir la vida de Mette-Marit como la historia de una mujer común que conoció a un príncipe.
Nunca fue tan simple.
La mujer que creció en Kristiansand, trabajó como mesera, fue madre soltera y entró a una familia real con un niño de cuatro años terminó convirtiéndose en una de las figuras más reconocibles de la monarquía escandinava.
Estudió, construyó una agenda propia alrededor de la literatura y la salud internacional y formó junto a Haakon una familia que durante años representó una versión especialmente moderna de la realeza noruega.
Pero su historia también contiene decisiones que hoy resultan difíciles de defender.
Los correos con Jeffrey Epstein no pertenecen a su juventud rebelde. Ocurrieron cuando llevaba una década siendo princesa heredera, tenía cerca de 40 años y Epstein ya había sido condenado. Esa diferencia importa.
También importa distinguir responsabilidad moral de responsabilidad penal.
Los documentos permiten cuestionar seriamente su criterio. No permiten atribuirle delitos para los que no existe evidencia.
Y mientras esa discusión continúa, Mette-Marit comienza su etapa como reina afrontando algo mucho más inmediato: recuperarse de un trasplante que, según sus propias palabras después de salir del hospital, le dio “la vida como regalo”.
Haakon VIII inicia su reinado acompañado por una mujer con una biografía completamente ajena a la realeza tradicional.
Pero quizá la pregunta que ahora enfrenta Noruega ya no sea si una madre soltera podía convertirse en reina.
Eso acaba de ocurrir.
La pregunta es qué clase de reina podrá ser Mette-Marit después de todo lo vivido —y cuánto le permitirá su salud ejercer ese papel.
¿Te gusta lo que lees? Elige La Calle Rosa como una de tus fuentes preferidas en Google


Haakon VIII de Noruega: la historia del rey que eligió su camino


Harald V de Noruega: el rey que desafió las reglas por amor y transformó una monarquía

Balmoral: el refugio donde la realeza británica baja el ritmo





La agenda invisible de septiembre: cómo repartir la carga mental





