Olmecas de Tabasco: historia, identidad choca y un equipo que ilusiona

De los Cardenales y Plataneros al campeonato de 1993 y la final de 2026: así se construyó una de las identidades deportivas de Tabasco.
Mundo05 de septiembre de 2026 María Reneé M.
Olmecas de Tabasco reúne beisbol, identidad choca y orgullo regional en una historia ligada desde hace décadas a la afición del estado. Imagen editorial- La Calle Rosa.
Olmecas de Tabasco reúne beisbol, identidad choca y orgullo regional en una historia ligada desde hace décadas a la afición del estado. Imagen editorial- La Calle Rosa.

En Tabasco, hablar de los Olmecas no significa hablar solamente de la temporada que estén jugando.

Hay familias que conocieron al equipo con otros nombres. Hubo Cardenales, Plataneros y Ganaderos antes de que, en 1990, apareciera una identidad que terminaría quedándose: Olmecas de Tabasco.

Tres años después llegó el campeonato de 1993. Desde entonces, aquella temporada se convirtió en una referencia inevitable cada vez que el equipo vuelve a acercarse a una final.

Pero la relación entre los Olmecas y Tabasco se construyó con algo más que victorias. Está en el nombre, en el Estadio Centenario, en la afición, en el significado de ser “choco” y en una tradición de beisbol que atraviesa generaciones.

Y en 2026, esa historia volvió a moverse.

Antes de convertirse en Olmecas fueron Cardenales, Plataneros y Ganaderos. Después llegó el campeonato de 1993 y un nombre que terminó mezclándose con la identidad deportiva de Tabasco. En 2026, una nueva generación acaba de devolver al club a la Serie del Rey.

Un equipo puede cambiar de jugadores, dirigentes, uniforme y hasta de estadio.

Lo difícil es explicar cuándo deja de ser solamente una franquicia deportiva para convertirse en parte de la memoria de un lugar.

La historia del beisbol profesional de Tabasco ayuda a entenderlo.

Antes de que existieran los Olmecas de Tabasco, hubo Cardenales. Después Plataneros. Más tarde Ganaderos. Cada nombre pertenece a una época distinta, pero todos quedaron ligados a un mismo territorio, a una afición y a un diamante que durante décadas ha servido como punto de encuentro del beisbol tabasqueño.

El nombre definitivo llegó en 1990.

Y terminó siendo mucho más difícil de reemplazar que cualquiera de los anteriores.

Tabasco tuvo equipo antes de tener Olmecas

El primer juego oficial de Liga Mexicana de Beisbol en Tabasco se disputó el 18 de marzo de 1975, cuando los Cardenales de Tabasco derrotaron 2-1 a los Diablos Rojos del México en el Estadio Centenario.

Aquella primera etapa fue breve.

Tabasco quedó sin equipo de verano en 1976 y regresó en 1977 con los Plataneros de Tabasco, nombre que todavía conserva un lugar especial en el recuerdo deportivo local. Después vendría la época de los Ganaderos.

La propia documentación histórica del club describe al Centenario como el escenario por el que han pasado las distintas etapas de Cardenales, Plataneros, Ganaderos y Olmecas desde mediados de los años setenta.

El 20 de marzo de 1990 apareció por primera vez el nombre que sobreviviría a todos ellos: Olmecas de Tabasco.

El debut con la nueva identidad fue frente a los Tuneros de San Luis. Perdieron 7-5.

No parecía, todavía, el comienzo de la época más reconocible de la franquicia.

Imagen ilustrativa del paso del tiempo en el beisbol tabasqueño.

Imagen ilustrativa del paso del tiempo en el beisbol tabasqueño: los letreros y referencias visuales representan de forma simbólica las etapas de Cardenales, Plataneros, Ganaderos y Olmecas en el Estadio Centenario. Ilustración editorial: La Calle Rosa.

Un nombre que sí parecía pertenecer al lugar

Elegir “Olmecas” hizo algo que los nombres anteriores no habían conseguido con la misma fuerza: vincular inmediatamente al equipo con una referencia histórica reconocible del estado.

No es una asociación inventada por el marketing deportivo.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia señala que en los actuales territorios de Tabasco y Veracruz existen numerosos asentamientos considerados olmecas y que La Venta, en Tabasco, fue uno de sus grandes centros. El sitio arqueológico se desarrolló como una de las primeras ciudades monumentales de Mesoamérica.

El propio club recuerda que esa relación con La Venta y con las conocidas esculturas monumentales facilitó que la afición se identificara con el nuevo nombre.

Olmecas dejó así de funcionar solamente como denominación deportiva.

Era una palabra que podía llevarse en una gorra y, al mismo tiempo, sonar inequívocamente a Tabasco.

Algo parecido ocurre con otro término que rodea al equipo.

Cuando la Liga Mexicana habla de “los chocos”, no está utilizando un apodo improvisado. El Diccionario de americanismos de la Asociación de Academias de la Lengua Española registra choco, choca en México como aquello que es “relativo al estado de Tabasco”.

Decir novena choca es, literalmente, decir novena tabasqueña.

1993: el año que todavía se cuenta

Tres años después del cambio de nombre ocurrió la temporada que transformó para siempre el lugar de los Olmecas en la historia deportiva del estado.

En 1993, dirigidos por Juan Navarrete, los tabasqueños llegaron a una postemporada a la que no acudían desde hacía catorce años.

No tuvieron un camino sencillo.

Primero eliminaron a los Tigres en siete juegos. Después enfrentaron a los Diablos Rojos del México, el mejor equipo de aquella temporada regular, y los sacaron en cinco encuentros.

La Serie Final fue contra los Tecolotes de Nuevo Laredo.

Olmecas perdió el primer partido 12-1. Después ganó cuatro consecutivos.

El 31 de agosto de 1993, Tabasco venció 5-1 y obtuvo el campeonato de la Liga Mexicana de Beisbol. Ricardo Osuna lanzó el juego completo y una generación formada por jugadores como Cecilio Ruiz, Emigdio López, Salvador Colorado, Todd Brown, Rafael de Lima, Alexis Infante, Rusty Tillman y otros quedó unida para siempre a la memoria del club.

Aquel campeonato explica parte de lo que sucede cada vez que Olmecas vuelve a acercarse a una final.

No es únicamente la posibilidad de ganar.

Es la comparación inevitable con los Héroes del 93.

31 de agosto de 1993, la noche que Tabasco no puede olvidar.
31 de agosto de 1993, la noche que Tabasco no puede olvidar.

El Centenario también guarda la historia

Los equipos necesitan jugadores para competir.

Las aficiones necesitan lugares para recordar.

El Estadio Centenario del 27 de Febrero ha cumplido esa función en Villahermosa durante décadas.

El inmueble original abrió en 1964. Su estructura fue retirada después de la temporada 2021 y el estadio renovado fue inaugurado en 2023, pero el club destaca que el terreno conservó prácticamente la orientación histórica del diamante.

Actualmente, la Liga Mexicana registra al Centenario del 27 de Febrero como casa de los Olmecas, con capacidad para 6,600 aficionados.

Su importancia, sin embargo, no se explica con un número de butacas.

La memoria del estadio está poblada por jugadores, cronistas, trabajadores, músicos y porras.

Los archivos del club recuerdan incluso a tabasqueños que vivían lejos del estado y conservaron parte de sus costumbres reuniéndose alrededor del equipo. La llamada Porra del Tushishal en Ciudad de México y figuras como “Chente el Choco” forman parte de esa historia paralela que rara vez aparece en una estadística.

Por eso la identidad de Olmecas no se construyó únicamente en temporadas ganadoras.

También sobrevivió a temporadas muy malas.

El antiguo Estadio Centenario del 27 de Febrero fue durante décadas la casa del beisbol profesional en Tabasco.
El antiguo Estadio Centenario del 27 de Febrero fue durante décadas la casa del beisbol profesional en Tabasco.

Una afición del sureste que no necesita pedir permiso

Durante años, buena parte de la conversación deportiva nacional ha girado alrededor de los clubes ubicados en los mercados más grandes.

El beisbol mexicano cuenta otra geografía.

Tabasco, Yucatán, Campeche, Quintana Roo, Oaxaca, Veracruz y Puebla han convertido al sur y sureste en un territorio donde la pelota tiene historias, rivalidades y acentos propios.

Para quien llega por primera vez a la Liga Mexicana, Olmecas ofrece una puerta especialmente interesante: un club con más de medio siglo de antecedentes profesionales en el estado, un único campeonato que se convirtió en leyenda familiar y un nombre conectado con uno de los grandes patrimonios históricos de Tabasco.

No hace falta haber visto jugar al equipo de 1993 para comprender por qué todavía se habla de él.

A veces la memoria deportiva se hereda.

Y precisamente por eso 2026 ha empezado a adquirir un peso distinto.

La afición de los Olmecas de Tabasco llena el Estadio Centenario del 27 de Febrero durante los playoffs de 2026.
La afición de los Olmecas de Tabasco llena el Estadio Centenario del 27 de Febrero durante los playoffs de 2026. El beisbol en el sureste mexicano conserva una relación con sus equipos que atraviesa ciudades, generaciones y temporadas. Foto: Miguel Pérez / Quadratín Tabasco.

ACTUALIZACIÓN | 5 DE SEPTIEMBRE DE 2026

Olmecas ya está en la Serie del Rey

El presente del equipo ya dejó de ser una promesa.

La Liga Mexicana de Beisbol confirmó que Olmecas de Tabasco venció 10-8 a Pericos de Puebla en el juego que definió la Serie de Campeonato de la Zona Sur y ganó la serie 4-1.

El partido tuvo un vuelco enorme en la séptima entrada: Tabasco anotó ocho carreras en ese episodio y terminó el encuentro con 18 imparables. La victoria fue acreditada a Alexandro Tovalin.

Con ese resultado, Olmecas obtuvo el campeonato de la Zona Sur y avanzó a la Serie del Rey 2026, donde enfrentará a los Toros de Tijuana, campeones de la Zona Norte. El enfrentamiento ya aparece confirmado oficialmente por la LMB.

Ahora 1993 tiene compañía

Hay una imagen que lleva 33 años instalada en la memoria deportiva de Tabasco: aquella noche del 31 de agosto de 1993 en la que el último out hizo campeón a Olmecas.

Durante mucho tiempo, cualquier temporada prometedora terminaba inevitablemente medida contra ese recuerdo.

La generación de 2026 todavía no ha terminado de escribir su historia.

Pero ya consiguió algo suficientemente importante para modificar la conversación: el campeonato del Sur y el boleto a la Serie del Rey son hechos, no nostalgia ni expectativa.

Y quizá ahí esté la verdadera dimensión de este momento.

La historia de los Olmecas no comienza con los playoffs de 2026 y tampoco debería convertirse en una URL desechable cuando termine la final.

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Empieza mucho antes: en los Cardenales de 1975, en los Plataneros, en los Ganaderos, en el nacimiento del nombre Olmecas en 1990, en el campeonato de 1993, en el Centenario, en las voces de radio, las porras y las familias que han seguido llegando al parque temporada tras temporada.

El presente puede convertir a este equipo en campeón otra vez. Su identidad, en cambio, lleva décadas construyéndose.

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